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Farmacéutico. Profesor Titular en la UDO. Consultor y Asesor de Empresas en el sector privado; organizaciones gubernamentales en el sector público y persinas naturales. Estudios de especialidad, maestria y doctorado. Gerencia de ciencia y tecnología; planificacion financiera; planificación de la educación superior; gerencia de organizaciones; gerencia política y gobernabilidad. Pensamiento complejo. Historia de Venezuela. Docente investigador de Postgrado. Trainer Coach. Locutor certificado por la UCV.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Analistas políticos del pacotillal (I)



En Venezuela, se ha convertido en un lugar común y parte de la tertulia diaria, hablar de la crisis política y sus consecuencias en términos de escasez, inseguridad y corrupción, para ubicar estos problemas en el orden que cada uno de ellos incide de manera directa en la vida de cada uno de nosotros. Es el nivel del coloquio y habla cotidiana.
Sin embargo, estos problemas son analizados a niveles más elevados que el que antecede. Se analizan como parte de la dinámica política del país y desde muy diversas aristas, generalmente asociadas a actores de la vida nacional, regional o local. La intención es aclarar el camino y verificar, si se puede, el posicionamiento o momento de los problemas en el contexto de la gobernabilidad, del cambio y la transformación necesarias para el avance de la sociedad en su totalidad y, obvio es, para establecer estrategias de cualquier naturaleza a efectos de procurar la defensa de intereses particulares o colectivos y alcanzar objetivos concretos de cara a la superación de los mismos.
En el ámbito de lo político esta tarea es cumplida de los llamados analistas políticos, asociados o no a los agentes que se mueven dentro de ese marco, en el país. De allí que su presencia e ideas pueda ser constatada diariamente en las páginas de opinión que a nivel de lo nacional, regional o local e incluso internacional circulan en Venezuela y, hoy más que nunca, en las denominadas redes sociales. De hecho los hay de uno y otro signo ideológico – político en el escenario de la polarización política venezolana y también, los freelance, aquellos que dicen trabajar por cuenta propia pero que, generalmente están al servicio de quien les paga, perdiendo mucha de la objetividad necesaria para afrontar ese delicado trabajo de filigrana con la mayor y mejor responsabilidad que les sea necesaria en beneficio de un colectivo que demanda información adecuadamente sustentada.
Otros, sencillamente realizamos nuestra tarea en cuanto al análisis de la realidad sea esta de naturaleza política, económica, social o cultural, publicando el producto de nuestras habilidades cognitivas y procesamiento de la información, en los medios que así nos lo facilitan o en nuestras propias páginas personales, en las que dejamos caer parte del trabajo profesional que deseamos sea conocido por quienes nos siguen en las mismas.
Sin embargo, hay en esa actividad y no me considero un analista político pero procuro leer lo que se publica al respecto, individualidades regionales y locales que se atreven en su osadía, a publicar y publicitar verdaderos adefesios del análisis, los cuales hemos podido averiguar, no responden a ninguna de las categorías anteriormente señaladas sino que, el alimento que les anima es exclusivamente de carácter pecuniario, no porque cobrar por el servicio que se presta viniera a resultar pecaminoso o del mal ver, sino porque la pecunia deviene del chantaje al que en algunos casos someten a quienes desean favorecer con la interesada asimetría de sus conclusiones que, la mayoría de las veces no tienen asidero valedero apoyado o sustentado en documentación alguna ni en un análisis concreto de la realidad, ya por el contario, su única referencia está basada en el cuanto hay pa´eso.
En el caso de Guayana, los hemos detectado en las tres ciudades más importantes del estado Bolívar: Ciudad Bolívar, Ciudad Guayana y Upata. Algunos son profesionales muy nombrados en los círculos políticos, económicos, sociales y culturales que suelan frecuentar. Le hemos hecho un seguimiento a sus columnas y publicaciones y en ellas se puede apreciar como hoy dan una información, producto de uno de esos “análisis” y mañana publicitan algo totalmente diferente. Cuando hemos realizado trabajo de campo y profundizado las razones de esos cambios sistemáticos que operan en términos pendulares, encontramos que fulano les pago tanto o los comprometió en aquello y así van obteniendo el sustento en cada “sablazo”, vendiendo su alma al mejor postor en franco irrespeto a sus propias condiciones humanas.
En los últimos días precise las aseveraciones de uno de estos analistas. Refería escenarios posibles en cuanto a los resultados del próximo ocho de diciembre en el Municipio Heres y se atrevía a dar un orden sin ningún tipo de consideración racional, sustentado en lo que parecía ser más bien su odio personal hacia la figura del actual alcalde Victor Fuenmayor que cualquier cuestión procesada a la luz de los acontecimientos que se suceden en este contexto electoral. De  acuerdo con sus apreciaciones, resultaría electo alcalde el candidato del PSUV; en segundo lugar arribaría un señor que según él, este es un dato duro en su reláfica, es el único que tiene forrada con sus afiches la capital municipal y, en tercer lugar llegaría la candidatura del actual burgomaestre Víctor Fuenmayor. Seguro estoy que si Fuenmayor lo llama y le coloca en los bolsillos una determinada solución a sus problemas cotidianos, lo pone a ganar en sus análisis. Yo, tengo mis dudas respecto a ese orden definitivo y tengo como soportar mis conclusiones, advirtiendo que con Fuenmayor solo mantengo y he mantenido una amistad muy lejana y obviamente, ni me paga ni le cobraría por emitir mi juicio al respecto. Es una cuestión meramente metódica y de práctica académica si se quiere.
Otro a quien preste atención momentánea, señala que en situación similar, la que corresponde al Municipio Autónomo Piar, el final seria de fotografía entre “Gollo” Martínez y Oscar Contreras. A este de verdad no sé si valga la pena referirlo porque a estas alturas de la campaña, aseverar una cuestión como esa raya en la más impúdica pobreza cognitiva e intelectual. Me atrevo a suponer que es una trampa caza bobos a ver si “Gollo” le picha algo y cambia el resultado de sus elucubraciones. Para ambos analistas, señalo el pecado nunca al pecador, con todo mi respeto les sugiero tengan un poco de respeto por si mismos y más aun, por la comunidad que pueda leerles o escucharles, ambos están errados en sus apreciaciones. En las mías, puedo equivocarme, pero siempre tendré como demostrar la forma en la que llegue desde el principio al final de mis conclusiones. Lo demás, pura pacotilla.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Una generación ...

No tengo duda en cuanto a que la generación nacida entre 1945 y 1955, ha tenido la oportunidad de vivir un momento de la historia cargado de matices que van desde la dictadura en nuestra infancia; el inicio de la democracia representativa con todos sus errores y horrores; y la transición decadente de esta en su desplazamiento inconcluso a una forma de autoritarismo, ahora de corte revolucionario, pero igualmente militarista.


viernes, 23 de agosto de 2013

Humedad y olores de la madrugada



Hay un olor en tu cuerpo, que no siendo propio te caracteriza, 

es tu perfume.

Hay un olor en tu cuerpo, que siendo tuyo, te identifica,

es tu piel y sus aromas.

Hay un olor en tu cuerpo, que siendo y no siendo tuyo, te delata,

es tu Monte de Venus, revelándome tu excitación.

Hay un olor entre nosotros, tu y yo, que nos delata,

es el olor de Eros que nos enfrenta al sexo….

y nos amamos.

Es Chanel 5, son tus feromonas, 

y  las mías, que se mezclan sobre el lecho húmedo en la madrugada.

Humedad de nuestros deseos,

humedad de nuestra transpiración,

humedad calenturienta de dos pieles que se juntan y se aman.

Humedad que delata las ansias de tu espera, 

impaciente por tenerme dentro de ti, y de tu cuerpo.

Humedad mía, 

que penetra tus entrañas más profundas con la fuerza de un torrente que te llena de amor.

Olores y humedades que en la mañana serán el seco recuerdo de nuestras ganas.

martes, 2 de julio de 2013

Simpatía por King Kong



Estrenada en el Radio City Music Hall de Nueva York el 2 de marzo de 1933, King Kong constituye una película de aventuras, genero que había despertado interés en con la aparición de un par de novelas basadas en los mundos perdidos[1] y que antecedieron al  guión novelado que fue conocido en 1932, esto es, un año antes del estreno del film, gracias a la publicación que hiciera Delos W Lovelace.  Fue dirigida por Merian C. Cooper y Ernest B Schoedsack con las protagonizaciones de Fay Wray, Robert Armstrong y Bruce Cabot. Fue escrita por Ruth Rose y James Ashmore Creelman sobre una idea de Merian C. Cooper y Edgar Wallace.  La película, asocia en un viaje a la Isla de Calavera, a un director de cine, una actriz que padece los estragos de la depresión de 1929 y se encuentra desempleada y el capitán de la embarcación, el Venture, en la que se dirigen para ubicar a un misterioso ser llamado Kong, a quien el director de cine, desea filmar. 
 
Teniendo como base esa película y, tomando como motivo la composición musical basada en los compases creados por Kiko Mendive y sus amigos generacionales en sus incursiones habaneras al Cine Belazcoain, donde acudían para ver la película homónima de la que Ibsen Martínez, escritor de alto vuelo, nos presenta como título de su última novela, recién dada a la luz, Simpatía por King Kong. El texto, severo en algunos pasajes a la vez que grave y profundo en otros, viene dotado de una dinámica envolvente, esa que nos lleva de principio a fin de la obra una vez nuestra vista ha recorrido las primeras palabras, frases introductorias, párrafos iniciales, ideas que calan de inmediato en nuestro sentir, la novela es para mí, un texto transparente y limpio.

Cuando hemos avanzado suficientemente en su lectura, caemos en cuenta de la representación gráfica que toma lugar en la portada y que, comparada con otras fotografías de la misma época y personajes, luce evidentemente real en los orígenes de alguna de las muchas presentaciones que en México realizara Cecilio Francisco Mendive Pereira, coreógrafo y bailarín  nacido en la Habana el 22 de noviembre de 1919 y falleciera en el Hospital Universitario de Caracas el 5 de abril del 2000 como consecuencia de un enfisema pulmonar y no por herida alguna causada durante los eventos del “Caracazo” en febrero de 1989. Esta y otras aseveraciones que hace el autor, forman parte del imaginario que da lugar a la narración novelada de esta historia que gira alrededor de la vida artística en ascenso y declive de aquel a quien conocen como “el descubridor de Dámaso Pérez Prado”.

Montada en siete capítulos que dan lugar a ciento sesenta y seis páginas, la novela – para utilizar una expresión de Sonia Chocrón -, fue haciéndose a “fuego lento”, como se hace todo aquello que implica la presencia del verdadero amor. El autor asume la narración desde la personificación de un periodista, Raúl, a la sazón hombre ligado a un medio televisivo que no es otro que Radio Caracas Televisión y su encuentro con Paco Chapman quien le cuenta la historia relativa al famoso Mambo de King Kong cuyo arreglo para orquestación fuera realizado para Mendive por Pérez Prado en la ciudad de México a finales de década de los cuarenta del siglo pasado.

La novela da cuenta de las peripecias existenciales de Kiko Malanga, personaje que en el texto representa a Mendivil, en un juego literario que no solo lo asoma como personaje principal y ficticio de la obra sino a la vez, con la propia presencia de Mendive en el escenario y contexto de esta creación ibseniana. Un pasaje ralentí por su juventud en la Habana; su vida artística en México donde Mendive tuvo participación o al menos reconocimiento de créditos en unas treinta filmaciones reconocidas entre 1942 y 1956, y sus llegadas a Venezuela, la primera, en 1948, como parte de una revista musical en la que también participaba, entre otros famosos de ayer, Olga Guillot; y la segunda, en 1952, cuando definitivamente se instala en el país. 

Si el perfil artístico cultural de Mendive es fundamental en la novela, el autor recrea los hechos del “Caracazo”, ocurridos el 27 y 28 de febrero de 1989 y, ubica a Malanga como participante en esos eventos que constituyen la arista social de la narración sin dejar de lado la arista política, que también es objeto de consideración y descripción por parte de Martínez, particularmente en lo que atañe a la situación de “Numberone”, es decir, Carlos Andrés Pérez y como vive esa circunstancia el narrador de la historia y su relación con Wanda, periodista del  canal; Aurelio Santolongo, Gerente General  del mismo canal y Elsa, esposa de Raúl luego de que este concluyera su affaire amoroso con Wanda. 

Por otro lado, forman parte de la trama, personajes como el ya  nombrado Chapman, quien no solo es empleado del canal sino que vive en las instalaciones del mismo donde se origina su amistad con Raúl, el Narrador de la historia. También los amigos de Kiko Malanga: Toto, músico; Napoleón Chiclayano, atleta experto de lucha libre y Alonso Braña, El Jabao, amigos de Kiko quienes le visitan la noche en que habrá de morir en el hospital. La China, pareja de Mendive y la Sra. Mercedes,  quien en momento anterior fuese su pareja del momento y su hija, casa de esta última a la cual se dirigía Malanga cuando quedó atrapado en medio del fuego cruzado entre francotiradores y militares en las adyacencias de Pagüita. Luego, el más inocente de todos, Victor, hijo de Malanga. La médico Consuelo Antuna quien recibe y atiende la emergencia de Kiko Malanga y a su vez, ha sido Señorita Venezuela en 1988. 

En el reparto de roles también aparecen, Yogi, el cámara de Wanda. Fernán, hermano de Raúl y músico. Angélica Cobos, profesora de la Facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela. Mordecai Insam, propietario de la tienda de equipos musicales en la que encontró a Kiko Malanga saqueando y de la cual finalmente extrajo un teclado Casio. Raquel, hija de Raúl y estudiante de música. Efrén, primo de Raúl. Teresa, madre de Raúl y Frank Quevedo, entre otros, quien finalmente caso con Wanda y quedaron viviendo en Estados Unidos.

Como señalo en cada una de las oportunidades en las que doy vida a estas notas sobre la literatura venezolana de estos tiempos, no soy crítico literario ni he tenido estudios de ninguna naturaleza, formal o informal sobre literatura y letras, más que las recibidas a lo largo de mi formación en la escuela primaria y en el liceo. Lo que aquí presento no es otra cosa que mis impresiones como lector lego acerca de lo leído y lo que ello ha descubierto en mí y para mí. En ese sentido he apuntado que me parece un texto transparente en cuanto hay en ella una claridad que no deja lugar a dudas en cuanto a lo que el autor desea poner frente a nosotros el autor. Opino que es una obra limpia en cuanto el autor dispuso su argumentación hilvanando un círculo perfecto desde principio a fin en el que los tiempos, pausas y cambios de escenarios narrativos se suceden de manera secuencialmente perfecta, no quedando en el lector ninguna duda en cuanto al camino que transita durante la lectura e interpretación del texto. En el capítulo cuatro, Martínez desarrolla una mezcla de relatos en tiempo pasado y tiempo presente, vinculando los hechos que ocurren en la película que se supone se está viendo en tiempos actuales después de su filmación sesenta o setenta años antes.

Vistos el contexto, los personajes y la parte sustantiva de la trama, cabe señalar las notas que surgieron y fui apuntando sobre el mismo texto, a medida que avanzaba en la lectura.  Ibsen Martínez, autor y creador de alta factura y amplia experiencia nos pone a pensar en el hecho de que “jamás nos enamoramos de un cuerpo sino de un carácter.” (p. 30) y que haya chics capaces de vivir solas, una cuestión a la que no se acostumbran muchos hombres y viven saltando de la rama de un árbol a otro para no estar nunca solos en materia de afectos y amoríos.

Igualmente el autor nos lleva a una reflexión sobre la economía del saqueo en la que los saqueadores buscan los bienes de mayor valor en el mercado, los cuales pueden transar rápidamente y en medio de una dinámica que les permite regresar casi de inmediato al sitio donde este se lleva a cabo. (pp. 33 – 34). Nuestros políticos, satisfechos con la posesión de una “sabiduría convencional sobre el mundo y las leyes que lo rigen,” (p. 37)   Cita y nos invita a la lectura del libro Lugar común la muerte escrito por Tomás Eloy Martínez (p. 40). 

Escribir esta novela le llevo más de veinte años a Ibsen, desde el momento inicial en que la concibiera como posibilidad literaria. Un documento, la partitura arreglada por Dámaso Pérez Prado para la orquesta que Kiko Mendive pensó crear con él en el México de los años cuarenta abre la inventiva y da lugar a la narración que en el capítulo cinco, páginas 115 – 116 dispara el pensamiento sobre hechos que son ciertos, tal es el  caso de que ninguna organización subversiva se hiciera responsable de los hechos de febrero de 1989; las posibilidades hipotéticas de que esos eventos hubiesen sido dirigidos desde la participación del G2 cubano o las semejanzas que guardan, la realidad de aquellos días con los que vivimos actualmente y que ponen en boca de El Jabao: “- ¿Quieres que te diga una vaina? NumberOne no termina el mandato: esto se puso jediondo a golpe militar – dijo y bajó del carro. Boca de sapo.” (p. 116)

De allí que personalmente piense que hemos estado viviendo una transición desde 1998, como en efecto viene ocurriendo, e incluso desde antes, desde 1992. La cuestión es que ello me lleva a plantearme ante los eventos que van de diciembre de 2012 hasta el recorrido actual en 2013: ¿Hacia dónde?

Finalmente, la cuestión del rating televisivo y la explotación de las miserias humanas (pp. 147 – 148) y  el hecho de que si la mala suerte existe, la vida de Kiko Mendive es fiel reflejo de ella. Mala suerte como la canción que canta Henry Fiol. Cuando hacia el final, la vida pareciera darle una nueva oportunidad y abrir camino a sus años de despegue a la eternidad, la vida de Malanga experimenta una nueva penuria con el caso de la ficción envuelta en la adaptación de la novela Campeones de Guillermo Meneses, ocurren los hechos en los que Taffy, el perro entrenado en la lucha antidrogas termina cargándosela porque cuando uno esta de malas, hasta los perros lo mean, que en este caso fue, arruinarle el final de vida artística a Kiko Mendive. Mucho del contenido de las páginas 157 y 158 reflejan muy cerca algunas características de mi personalidad.

BIBLIOGRAFIA
MARTINEZ Ibsen (2013) Simpatía por King Kong. Planeta. Caracas

Wikipedia La enciclopedia libre (2013). King Kong (Película de 1933). [Documento en línea] Disponible en el Portal Web: http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=King_Kong_(pel%C3%ADcula_de_1933)&oldid=66472635.   Consulta realizada el 1 de  julio de 2013 

Youtube (2013) Mala suerte (Canción interpretada por Henry Fiol.)  [Documento en línea] Disponible en: www.youtube.com/watch?v=Ob7nO-wtP08  Consulta realizada el martes 2 de julio de 2013.


[1] [1] En 1912 se conoce la novela de Arthur Conan Doyle, El mundo perdido. Posteriormente, este género literario se ve reforzado en su interés con la publicación de La tierra que el mundo olvido, escrita por Edgar Rice Burroughs, en el año 1918, la primera de ellas llevada al cine en 1925 por el mismo equipo de efectos especiales que trabajara en  King Kong, el cual estaba bajo la dirección de Willis O´brien.

sábado, 8 de junio de 2013

CHOCRON Sonia (2013). Sábanas negras. B. Venezuela S.A. Caracas



Fin de semana en Caracas. Aparte diligencias personales propias y otras relacionadas con mi padre, el viaje incluía la asistencia al Teatro Teresa Carreño el sábado por la noche para disfrutar el espectáculo “Entre Mundos” de Siudy Garrido[1], en su despedida del país, antes de iniciar una nueva temporada en los Estados Unidos, concretamente en Brodway. El habitual homenaje a mi madre y mis muertos en el Cementerio del Este, un par de “buenos” almuerzos y obvio, algo de shopping en los centros comerciales más visitados de la capital. Justamente el día domingo, buscando en uno y otro, dada la sorpresa que nos depara el cumplimiento de la nueva Ley Orgánica del Trabajo en su estimulo a la vagancia y no al ocio, topamos con librerías cerradas y en medio de aquel deambular meridiano, fuimos al Centro Comercial Paseo Las Mercedes y por curiosidad, más que por deseos de ver y comprar, entre a la “Librería Nacho” y allí me sorprendí con una alta columna de libros que recién eran incorporados al inventario.

La verdad, el color más que la altura, llamó mi atención y … Oh¡ sorpresa, literalmente me tropecé con la nueva novela de Sonia Chocrón, “Sabanas negras”. Me sorprendió el hecho por la brevedad del tiempo transcurrido entre la publicación de su primera novela, “Las mujeres de Huodini” que apenas había terminado de leer  y la aparición de esta otra, la segunda. Ni pensarlo, fue el único libro que adquirí allí. Es que de verdad, la Sra. Chocrón despierta interés por acceder a la narrativa de sus textos en cuanto la creación intelectual que hace de sus novelas. Me atrevo a decir que, al igual que en el caso de las sabrosas conversaciones que despierta en los espacios virtuales del twitter, ello pueda estar asociado a la cadencia sensual de su escritura, provista de una dinámica envolvente que atrapa la atención del lector, no digo lectora, ante la posible picardía del metamensaje que se descubre tras algunos pasajes de sus novelas.

El discurso narrativo se estructura desde la perspectiva temática de la intriga criminal y el suspenso detectivesco por alcanzar la verdad acerca de las causas de la muerte de Margarita Latuff Alea (Nombre que por su origen árabe es digno de atención en el marco referencial de la autora). La novela tiene como base de su desarrollo, las prácticas de la “trata de blancas” en el medio y mundo de los certámenes de belleza, en este caso del Señorita Belleza Venezuela.  Evidentemente,  no entrare en detalles de la trama que han de quedar para que cada quien se procure un ejemplar de la novela y pueda leerlo a discreción a la vez que pueda disfrutarlo como corresponde. A diferencia de su novela anterior, en la que el escenario se nos hacia presente en las calles de Paris y el este de Caracas entre 1939 y lo tiempos actuales; en esta oportunidad el contexto espacio – tiempo se aloja exclusivamente en la ciudad de Caracas, ubicándose en lo geográfico desde el centro, en la avenida Baralt, hacia el este. El año, uno cualquiera de este lustro, tal vez el año pasado por señalar alguno. 

Ahora bien, sin hablar del desarrollo de la novela, si cabe hablar de sus protagonistas, Nina es la principal, el otro es Francisco Javier “Cacho” Rondón. Corresponderá a Nina, azuzada por Cacho,  asumir a su lado el rol de investigadora, para lo cual hace uso de una lucidez analítica que puede apreciarse en términos de la limpieza y brillo de su intelecto, entrenado para el ejercicio de funciones secretariales pero que, ante la injusticia que intenta dar carácter distinto a las motivaciones del hecho, en perjuicio de la víctima, admite la sociedad para llegar, mediante inteligente pesquisa de ambos, al autor cuya participación material e intelectual, queda asociada no, a uno, sino a dos  crímenes.

Nina es una mujer que al ejercicio de sus eficientes labores como secretaria en el canal de televisión que maneja la explotación comercial del concurso de belleza, adosa su condición de madre soltera, a la vez que su figura, al margen de su estatura, habla de una mujer atractiva aunque sin grandes aspiraciones en la vida más que su dedicación a la crianza del infante que motiva todo su desvelo y preocupación maternal. Ya se enamorará y tendrá ocasión para el disfrute del acto amatorio con un hombre que filtrara su imagen a través de los azules de su mirada.

Como apunta Kundera[2], “la novela es el lugar donde la imaginación puede explotar como en un sueño y que la novela puede liberarse del imperativo aparentemente ineluctable de la verosimilitud” (1986: 28), en consecuencia se hace evidente que Sonia nos plantea un tema que por lo que veo, va siendo explotado de a poco en la novelística nacional de hoy, habida cuenta que esta misma editorial ha dado a la luz una serie denominada “Vértigo”[3], donde una joven periodista se estrena como escritora teniendo como base en secuestro de una miss, si bien el carácter del tratamiento narrativo es de corte policial, lo cual no ocurre – a mi entender -, en el caso de “Sábanas negras”.

En ese orden de ideas, el contexto venezolano actual se caracteriza por el esfuerzo que se hace desde el gobierno para subvertir principios y valores que sustentan nuestras características como pueblo y sociedad, trastocándolos en otros que han de soportar la emergencia del “hombre nuevo” que habrá de rescatarnos de la ruina moral en la que nos encontramos como colectivo societal. Ese intento se ha hecho acompañar de incremento en los indicadores de inseguridad personal, asociados a un aumento de la violencia criminal cobijados bajo el manto de la impunidad. Aunque vinculados en el hilo de la trama, los acontecimientos que en lo familiar horadan la seguridad de Nina, llegan a constituir una reflexión sobre las organizaciones criminales que se han instalado en el país y del cómo se asocian y “legitiman” en los más elevados ambientes y con los más sórdidos personajes de nuestra sociedad en la “Cultura del espectáculo”[4], e incluso con la participación de quienes tienen la responsabilidad de evitarlo, en este caso, los defensores del orden: La propia policía. 

Interesante resulta llevar la asociación del estado del tiempo y los eventos que ocurren y se desarrollan en la trama de la novela. Desde los chubascos aislados y el ligeramente soleado, pasando por la abundante nubosidad con precipitaciones dispersas primero y después sin ellas, luego, lluvias intensas, hasta el mayormente soleado y la claridad de los hachos en el capítulo final.  Del mismo tenor, la cara oculta del “negocio” en la palabra “mokita”, expresión de origen kivila, lenguaje hablado en Nueva Guinea y cuyo significado corresponde a “truth that everyone knows but nobody speaks”. Verdad que todo el mundo sabe y calla. Yurima y “Cochino frito”, ambos expresión de la gente humilde y sus valores colaboracionistas. Las promesas de beodo que siempre se cumplen, no así las de borrachos. Por otra parte, una expresión que he de buscar porque hacía mucho tiempo no la leía o escuchaba, el referente “matica de café” para establecer que a alguien la han matado. De inmediato no veo la asociación, ya la obtendré.

Nuevamente, felicitaciones a Sonia Chocrón por este nuevo éxito sumado a su larga carrera literaria e intelectual. Al igual que la anterior, una excelente novela para el disfrute de un mejor rato durante su lectura.



[1] GARRIDO Siudy (2013) Entre Mundos. Sala Rios Reyna. Teatro Teresa Carreño. 1 y 2de junio. Caracas
[2] KUNDERA Milan. (1986) El arte de la novela. Fabula Tusquets Editores. México.
[3] IGLESIAS María Isoliett. (2012). Me tiraste la hembra pa´l piso. B. Venezuela S. A. Caracas
[4] VARGAS Llosa Mario (2012) La civilización del espectáculo. Alfaguara / Santillana. Caracas