Datos personales

Mi foto
Farmacéutico. Profesor Titular en la UDO. Consultoría y Asesoramiento en planificación, organización y gerencia. Coaching. Políticas públicas. Estudios de especialidad, maestría y doctorado.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Milan Kundera (2009) La ignorancia



Nacido en 1929 la ciudad de Praga, Chocoeslovaquia, Milan Kundera construye  una historia de reencuentro. Para hacerlo, parte en la primera escena, de una conversación entre Sylvie e Irena en la que la primera hace a la segunda el planteamiento del regreso a su país, a Checoslovaquía.  Irena ha vivido en Paris durante los últimos veinte años luego de emigrara a esta nación con su marido, Martín quien ha falldece en el destierro. Más adelante, en su vida, aparecerá Gustaf  el nuevo amor de Irena. (pp. 7 – 8).
Divida en cincuenta y tres segmentos muy breves, en un total de 197 páginas, ya en el segundo segmento Kundera da vida a uno de los ejes temáticos sobre los cuales se desliza la obra, la idea y el concepto de nostalgia. “Sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar” (p. 9). Asociado etimológicamente al verbo añorar, del catalán enyorar, a su vez del latino ignorare, la nostalgia deviene en “el dolor de la ignorancia” (p. 10) Con base en el lenguaje, las palabras expresan ideas y conceptos que ellas encierran y les otorgan significado. Sin embargo, el significado no es una cuestión fría y aislada de contenido emocional sino que, dependiendo del idioma, adquieren cierta calidez que les propia en él y solo en él. Esta es una cuestión que ha de tenerse en cuenta desde la perspectiva  de Kundera por cuanto en el caso de los alemanes, utilizan muy poco la palabra nostalgia en ssu denotación del griego y prefieren el uso sehnsucht que alude tanto el deseo de lo que está ausente como lo que fue o lo que nunca ha sido extendiéndose a la obsesión del regreso en tanto complemento por lo que ese deseo puede ser deseo del pasado, de la infancia perdida o del primer amor. Es esta  visión teleológica de la expresión que se evidencia en la idea de nostalgia, desde donde el autor traza el hilo conductor de lo que constituye la base de su novela. Una  cuestión de orden y naturaleza filosófica, sin duda alguna.
Relata interpretaciones de La Odisea de Homero en lo referente al regreso de Ulises a su Itaca natal renunciando al amor de Calipso quien, enamorada de él no lo dejaba abandonar la isla, cuando la verdad era que Ulises deseaba regresar a los brazos de Penélope, la esposa. El Gran regreso a la tierra que había conocido desde niño y de laque estuvo alejado durante veinte años, diez en la guerra, tres como consecuencia de acontecimientos fantásticos y siete en los que Calipso le retuvo en razón del amor que sentía hacia él.  Homero glorificó la nostalgia y creó una jerarquía moral de los sentimientos en la que Penélope ocupa un lugar mucho más elevado que Calipso, por encima de esta. (p.13)
Para cada quien, las fechas y el contexto de la existencia tienen una gran influencia en la vida de cada persona. Así, Kundera refiere 1914 en cuanto a los hechos de la Primera Guerra Mundial para llevarnos al planteamiento de la que denomina tercera, esto es la guerra fría que termina en 1989 con la desaparición del comunismo. Los ciclos de veinte años en relación con grandes eventos ocurridos en Checoslovaquia para ubicarnos en el año 1969, cuando Irena y su marido Martín emigraron a Francia huyendo de la falta de esperanza bajo regímenes comunistas.
Irena se casa con Martín para huir de su madre y del hogar.  Siempre se había sentido menospreciada por su madre, las atenciones maternas son para Gustav, hijo de un matrimonio anterior de su madre. Durante una visita de su madre a Paris y luego de acompañarla durante cinco días, Irena queda cansada y luego de la partida de su madre disfruta en su apartamento, la libertad de la soledad. Ya, el día antes de la partida de su madre a Checoslovaquia, Irena había presentado a Gustaf, su amigo sueco. Después de veinte años, Irena regresa de visita a Praga donde no solo vive su madre sino que, en esta ciudad, Gustaf ha venido trabajando y compartiendo sus actividades entre Checoslovaquia y Francia. Y será durante esta viaje que se desarrollan las escenas determinantes de la novela.
En el ínterin se narran cuestiones inherentes a la inmigración de Irena y Martín. En el viaje que hace Irena a Praga se encuentra en el aeropuerto y en el mismo vuelo con Josef, persona a la que conoció una tarde en compañía de un grupo de amigos. Josef le había regalado un cenicero pero nunca más recordó a aquella hermosa mujer y no la reconocía. Se menciona la Ley de Restitución, el cuadro preferido de Josef, ahora en propiedad y apego a su cuñada, la esposa de su hermano. Hermano que se sintió traicionado por la inmigración de Josef, quien ahora vive en Dinamarca. De aquel encuentro en el aeropuerto y las conversaciones en el avión, queda acordada una cita que habrá de producirse la tarde en la que Josef debe tomar el vuelo de regreso.
La vida de Irena había sido una vida gris, vida en la que ella sentía no había ejercido el control de la misma, sentía que había estado a merced de los demás, particularmente de sus parejas. Incluso, cuando se abre la oportunidad de regresar a su país natal, entre en cuenta de que sus amigos en Paris, lo eran por su condición de emigrante, más que por si misma y su persona, su ser. La vida con Gustaf había llegado al limite. No había nada íntimo, escapaban del erotismo a través del idioma y del pasado y sus vacios. Sentía que lo había entregado “todo” en el amor y deseaba mostrarle a él algún “valor” en el que pudiera Gustaf apreciar la grandeza de aquel amor que se desvanecía.
Es la historia de Irena y su inmigración desde Checoslovaquia a Francia después de la instauración de un gobierno comunista en la su país de origen. Su matrimonio con Martín y el desprecio hacia su madre. La muerte de Martín y la llegada de Gustaf a su vida. El regreso a Praga, su encuentro en el aeropuerto con Josef, a quien había conocido en su juventud y de quien guardaba el regalo que este le hiciera en la oportunidad de conocerle: un  cenicero de la tasca en la que esto ocurrió. Será lo que le muestre a ver si recuerda aquel primer encuentro cuando en el hotel, luego de haber hecho el amor veinte años después de aquella ocasión, se enciende de ira ante la desmemoria de Josef. Es la narración de la provocación de que es objeto Gustaf por parte de la madre de Irena, encuentro erótico en el que Gustaf dice encontrar la libertad del amor como siempre lo había deseado y al cual Irena no le permitía acceder a su lado. Sylvie, la amiga francesa que indaga a Irena sobre las posibilidades de su Gran Regreso a la patria de origen. Milada, la amiga checa, mutilada como consecuencia de sus propias decisiones al pretender suicidarse luego de su fracaso amoroso apenas despuntaba su juventud.
Es el recuerdo histórico de la instauración temporal del comunismo en Checoslovaquia y la Ley de Restitución como contraparte de las expropiaciones; historia de la  nostalgia; breviario donde el lenguaje, el idioma, la palabra, su calidez y significado presentan y dibujan la realidad ante nuestros sentidos; reflexión acerca de la temporalidad de la vida, la única que podemos disponer y la necesidad de ser libres y vivirla; del recuerdo que va dejando paso al presente, vivido como única garantía de estar ya que el futuro, no es posible construirlo ni aun cuando se tomen todas las previsiones para alcanzarlo. Una novela que nos grita su canto a la vida, que nos dice, vive, vive el presente y deja la nostalgia, olvida el dolor por lo que falta o por lo que no fue, incluso, por lo que fue y ya no está.
Una novela en la que Kundera hace gala de la filosofía para dejarnos ver la palabra en el contexto desnudo de su significado más profundo. Sin duda, un escritor complejo.



Bibliografía:
KUNDERA MILAN (2009). La ignorancia.  Maxi Tusquets. México.

martes, 14 de mayo de 2013

Universidades Oficiales: Paro Nacional Indefinido (2)



Sin ánimo de asumir el rol de abogado del diablo, me referiré por segunda vez en apenas cuatro o cinco días, a la situación que en este momento enfrentamos los docentes universitarios, particularmente los que laboramos en universidades autónomas, debido a la pérdida de nuestro poder adquisitivo, del cual la mejor expresión es el salario.
 
Cuando me inicie en la actividad laboral, mi primer sueldo fue de Bs. 3.400,00 que, al  cambio de $ 4,30 por bolívar representaban aproximadamente 790,00 dólares. Hoy, devengo el sueldo de un profesor titular y su equivalencia al cambio actual puede estar entre $ 890,00 y $1.269,00  si hablamos del cambio oficial, valor de intercambio en cuya banda de flotación no es posible obtener divisas a menos que seamos funcionarios de confianza en el alto gobierno del país, lo cual dista mucho de representar la media de los docentes a los que me refiero. Al cambio que pudiéramos acceder, nuestro salario esta en el orden de $ 380,00, asumiendo el costo mínimo de la divisa en el mercado negro al día en que escribo estas líneas.

Después de treinta y ocho años de trabajo, con estudios de especialidad, maestría y doctorado y desarrollando algunas actividades para la universidad en las que trabajo, aparte de dictar clases de postgrado, el sueldo se debate entre una caída del 58,00 al 70,00 por ciento. Hoy gano menos que cuando me inicie en la actividad laboral a los 24 años de edad y recién graduado, en una empresa privada que pagaba buenos salarios y losmantuvo luego de su nacionalización. Sin duda, razón de peso para asumir la defensa del salario y hacer valer la vigencia de las hoy olvidadas normas de homologación, por parte de un gobierno que pretende, a través del manejo diferencial de las mismas, promover la división al interior de la membrecía de las comunidades universitarias de corte autónomo. 

Sin embargo, cabe una pregunta en cuanto a las herramientas de lucha que en este momento están colocadas sobre la mesa de toma de decisiones por parte de la dirección nacional del reclamo y los conflictos asociados. Se trata del paro nacional indefinido. ¿Valdrá la pena arriesgar el cierre de las universidades autónomas en la aventura de una herramienta de reclamos reivindicativos que, en caso de fracasar echara por la borda y sin expectativa alguna, toda posibilidad de reclamos posteriores?  En mi entrega anterior no toque de manera directa el tema. Exprese el porque de esa decisión de mi parte. La decisión tiene mayores efectos sobre el personal activo, más que en el caso de los jubilados. Por tanto, la mayor parte de la responsabilidad y el peso de la decisión corresponde a quienes hoy “sudan” sus gargantas día a día en las aulas.

Si me corresponde decidir, considero que en el contexto de la situación que  vive el país, lo mejor es mantener la universidad con sus puertas abiertas. Esa no es una decisión temerosa o complaciente, sino más bien de orden táctico en el proceso de reclamos que se lleva adelante. En primer lugar he de apuntar que cuando asistimos a la Asamblea profesoral convocada la semana pasada, nos encontramos con una actividad de carácter informativo por cuanto ya la dirección gremial había tomado  decisiones en ese sentido. He revisado mi dirección de correos electrónica y no he encontrado invitación alguna en la que se me hiciera participación del llamado a alguna asamblea en la que el punto a tratar fuese la toma de decisiones con respecto a la posibilidad de acceder a un paro indefinido de actividades.
Aparte ese detalle de mucha monta en un conflicto llevado a esos  niveles de acción colectiva, luego de los paros interdiarios, existen razones de peso que llevan, en lo estratégico, a evitar una confrontación de corte indefinido si realmente se desea guardar sana alguna herramienta de lucha para el futuro. Expresare solo algunas que ahora vienen a mi mente. En primer lugar, el país vive en este momento una situación de desabastecimiento que implica una elevada demanda de divisas para controlar la escasez y llevar al menos la cesta alimentaria básica a los hogares más humildes del país. Sin entrar en discusiones de corte ideológico en cuanto al origen de lo que ahora ocurre como consecuencia de la mutilación del aparato productivo nacional, la desaparición de empleos decentes y productivos y por tanto la ausencia de producción de bienes y servicios, este es un problema de monta mayor que opaca nuestros reclamos y nos pone de contracara ante la población.

Luego tenemos otros problemas de no menor monta que el anterior, los cuales se expresan en la inseguridad y las fallas de servicios públicos fundamentales como la electricidad. Problemas que nos afectan a todos sin discriminación de tipo alguno y, a los cuales el gobierno debe poner interés y atención ante su escasez de legitimidad como consecuencia del reciente resultado electoral y la impugnación del proceso,  lectoral, ello asociado a las disputas internas en el seno del partido de gobierno y su distanciamiento de la familia  del líder fallecido y la galopante corrupción en las altas esferas del gobierno.

Me responderán todos que ese no es problema nuestro y que nuestro reclamo debe ser atendido de la misma manera que se está incrementando el salario a los militares en el día de hoy. Y es verdad que ante esta posición no tendría porque oponerme ya que nos cabe la razón. Ahora bien, en qué medida podemos considerar, al realizar una evaluación lógica y sincera de la realidad, que saldremos victoriosos. Una decisión de este tipo no se ejecuta para perder, sino para salir al menos con alguna ganancia, con algún avance, con alguna  victoria que ofrecer a la multitud profesoral y demás miembros de las comunidades universitarias autónomas. ¿Será posible que a esta fecha, podamos alcanzar una victoria, aunque sea parcial, ante un gobierno ocupado en defenderse de las posibilidades de su  limpia caída, sin que haya como endilgarle su suerte a terceros? A mi modo de ver ese es el elemento más importante en la evaluación que podamos hacer de la situación y el estado actual del conflicto.

No creo que en la situación actual del país podamos alcanzar una victoria significativa. Por tanto considero que debe abrirse un compas de espera y apelar a otros lineamientos de acción que, siendo creativos, permitan mantener el espíritu de los reclamos sin perder el norte de nuestras actividades. Esta es solo una opinión, pero creo que más gana la universidad y sus profesores de cara a la colectividad, con sus puertas abiertas que con la pérdida de un semestre. Esa es también una forma de mantener nuestras banderas en alto, defendiendo la universidad pública, democrática y autónoma de un posible cierre como ya ocurrió alguna vez en tiempos de dictadura. No abramos flancos al enemigo de la universidad en nuestras líneas de trabajo, ayudemos a que las suyas se debiliten. Entonces, nuestros ideales serán los que prevalezcan, a eso debemos apostar y no a otra cosa. Defendamos la universidad venezolana. Adelante….