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Farmacéutico. Profesor Titular en la UDO. Consultor y Asesor de Empresas en el sector privado; organizaciones gubernamentales en el sector público y persinas naturales. Estudios de especialidad, maestria y doctorado. Gerencia de ciencia y tecnología; planificacion financiera; planificación de la educación superior; gerencia de organizaciones; gerencia política y gobernabilidad. Pensamiento complejo. Historia de Venezuela. Docente investigador de Postgrado. Trainer Coach. Locutor certificado por la UCV.

domingo, 6 de enero de 2013

Venezuela, enero 10 de 2013: Encrucijada de caminos



A lo largo de los últimos catorce años, no han sido pocas las ocasiones en las que hemos oído expresiones alusivas a que tal o cual fecha o acto político, incluso electoral representa la última oportunidad de la democracia venezolana, esta que ha  venido construyéndose a partir del arco temporal 1928 – 1945 hasta nuestros días. De hecho, así nos lo recuerda Paulina Gamus Gallegos en su recién publicado texto “Permítanme contarles” (Gamus P. 2012). Así hemos vivido los venezolanos el último lustro y medio transcurrido entre 1998 y 2013.
 
Sin embargo, la dinámica política alrededor de lo democrático, luego de algún traspiés e inocentada política como aquella de haber defenestrado candidaturas presidenciales en 1998; que Carmona tirara por la borda las posibilidades institucionales y democráticas de haber salido de este régimen en 2002, y la malcriadez, no encuentro otro término ni explicación, de no haber estado presentes en las parlamentarias de 2006; nos trae a enero de 2013 con dos fechas emblemáticas: el 5, ya cumplido y sin sorpresa alguna en cuanto a lo que habría de ocurrir salvo el caso de la Primera Vice Presidencia de la Asamblea Nacional que finalmente no fue para la “Mujer de la Asamblea”, Blanca Eekhout sino para Darío Vivas y ahora, lo que viene, el próximo 10 de enero, cuando existe la posibilidad cierta de un Golpe de Estado Contra Constitucional desde las filas del gobierno en funciones para prolongar subrepticiamente el mandato presidencial 2006 – 2012 y mantener la continuidad de Maduro en el cumplimiento de esa funciones.

Pues bien, luego de la demostración de soberbia que en día de ayer nos brindaran los líderes del “proceso”, soberbia que se expreso en humillación hacia la oposición cuando el Presidente de la Asamblea Nacional llamó a votar las propuestas de esta a sabiendas de haber quedado descartadas de toda posibilidad ante la “aplanadora roja”, cuestión que dice mucho de quien teniendo formación militar sabe, porque deben habérselo enseñado en la Academia Militar de Venezuela, que la dignidad del derrotado se respeta, ahora tenemos por delante el jueves 10 de enero, fecha en la que el Presidente Electo deberá prestar juramento del cargo ante esa Asamblea o, posibilidad expresa en la Constitución, ante el Tribunal Supremo de Justicia. Lo que habría de ocurrir ese día está muy bien explicado por José Ignacio Hernández en un escrito publicado el pasado 28 de diciembre en Prodavinci bajo el título: ¿Y qué va a pasar el 10 de Enero?, que bien puede ser leído por todos a través de Internet.  Esa explicación, en la que coinciden los distintos profesionales del derecho y expertos constitucionalistas, ha sido malinterpretada por el Vicepresidente, haciendo de ella el fundamento de la posición que asumirán los “parlamentarios rojos” el próximo 10 de enero pero que hasta ahora y que al menos hayamos sabido, fue defendida públicamente por algún abogado que se respete, con la sola excepción de Hermann Escarra.

Como bien dice cita Capriles a San Agustín: “La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano”. Soberbia es creerse superior a los demás, impide el avance y promueve la separación, y eso es lo que vimos y vivimos los venezolanos el día de ayer, la división del país. Un país en el que, de un lado se ubica la fuerza del poder político y de las armas, con respaldo de la estructura de poder desarrollada de la mano con el régimen cubano, y de la otra, las clases medias, motor de la dinámica social y económica que promueve el cambio y la transformación de la realidad del país.  En medio de esta división nos consumiremos como país, haciéndonos presa fácil del interés de otros, quienes pretenden hacernos un Protectorado Político de La Habana. Soberbia que deriva de considerar que ya se ha alcanzado un gran nivel, por tanto, considerarse completamente lleno y sentir que ya no se  requiere más, que ahora sólo se quiere enseñar a otro, a los cuales se percibe y se  juzga como inferiores o diferentes a nosotros. Es la intolerancia que reflejan en todas sus actuaciones.

La cuestión está en que a partir de esa encrucijada de caminos, el gobierno pretende y lo hará, basado en su fuerza y su poder, torcer la interpretación constitucional para adecuarla a su necesidades, con lo cual se habrán sentado las bases para que el país pueda apelar al Artículo 350 de nuestra Carta Magna, con los graves inconvenientes y consecuencias que ello dejara para el país.  El gobierno juega con fuego, ignorando el destino reciente de gobiernos que como los de Irak, Irán y Egipto, creyéndose indestructibles, hoy forman parte de la historia política del mundo. A menos que deseen mantenerse en el poder bajo el modelo de sobrevivencia política que otro de sus socios, el gobierno sirio, intenta imponer sacrificando miles de vidas útiles a la generación y fortalecimiento de un país que, como el nuestro, merece mejores líderes que los que actualmente dirigen un gobierno que se dice, heredero de las glorias de Bolívar. No a la dictadura constitucional, fuera la injerencia del gobierno cubano en nuestros asuntos. Libérennos del secuestro que mantienen sobre Venezuela. ¿Está la sociedad venezolana suficientemente organizada y convencida de que ese es el camino, a la  vez que, dispuesta a seguirlo….