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Farmacéutico. Profesor Titular en la UDO. Consultor y Asesor de Empresas en el sector privado; organizaciones gubernamentales en el sector público y persinas naturales. Estudios de especialidad, maestria y doctorado. Gerencia de ciencia y tecnología; planificacion financiera; planificación de la educación superior; gerencia de organizaciones; gerencia política y gobernabilidad. Pensamiento complejo. Historia de Venezuela. Docente investigador de Postgrado. Trainer Coach. Locutor certificado por la UCV.

viernes, 14 de enero de 2011

¿La universidad deseada, ó la universidad necesaria? (2)

 A los efectos de ubicar el perfil – país para el que ha de establecerse un nuevo instrumento jurídico – político en relación con la educación superior y el subsistema de educación universitaria venezolano, es menester hacer algunas precisiones previas, particularmente en lo atinente a consideraciones de orden histórico. La universidad y por tanto las regulaciones que sobre su actividad han de tenerse, esta en relación directa con el tipo de sociedad y país al que se aspira en el futuro. Se desea una universidad de corte socialista, acaso una universidad de orden clerical o por el contrario, como decía Aquiles Nazoa[1], fervoroso creyente de los valores creadores del pueblo venezolano, deseamos una universidad basada en los valores del pueblo, al servicio del desarrollo social y nacional en consonancia con la direccionalidad del mundo académico internacional. Si la respuesta pende su orientación de la última frase, el contexto ideológico para la emergencia de la nueva universidad, es el liberalismo.

El nacimiento de la República, ocurre en medio de las tensiones entre dos visiones contrapuestas del mundo y la humanidad: Capitalismo y socialismo ó mejor expresado, social – comunismo. La primera constitución nacional, surgida en 1830, delinea un país cuyas bases para la vida política y social se asientan en el pensamiento liberal. Sin embargo, la dirigencia que intenta avanzar en la construcción de un país levantado sobre tales bases, esta signada por principios, valores y creencias de orientación, que si bien pudieran o resultar totalmente contrarias, al menos si son muy diferentes a lo que desde esta perspectiva del mundo se entraña. Las necesidades expansivas y las fuerzas centrifugas, ya no del capitalismo europeo sino del capitalismo mundial en fase transicional al latifundio[2], ubicaron la Nación de Bolívar en la periferia del mismo. El “caudillismo” devino entonces en la forma de gobierno político, desde la cual todo aquel que se considerara con suficiente fuerza en armas y hombres consideraba que tenia en el mesianismo de sus manos, el destino de la Patria Grande insuflada en el espíritu libertario de Simón Bolívar.

De esa forma, las elites sociales no estuvieron integradas pos civiles e ideologías políticas sino por militares e ideologías castrenses. La vida política del país ha estado signada por las tensiones entre lo civil y lo militar sin que, estos últimos hayan realizado aportes significativos para su subordinación al gobierno civil, como no fuera en los años de la democracia representativa, entre 1958 y 1999. La cuestión esta en que evidentemente, la elite militar posiblemente habría de estar al servicio de alguien, un alguien que expresara el interés de las fuerzas dominantes de la sociedad rural, por un  lado y la correspondiente a los “Amos del Valle”[3] instalados en Caracas como capital de la República.
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Aquella situación inicial de la ciudadanía rural, empeoro en el trayecto intermedio con el descubrimiento del potencial petrolero del país. Venezuela no tuvo oportunidad ni tiempo para acomodarse al capitalismo mundial con base en la explotación de sus riquezas agrícolas y la exportación de sus productos. El país que deviene  al boom de una sociedad urbana, sin algún asomo de planificación previa para atender sus demandas y evitar el crecimiento caótico de las grandes ciudades. La necesidad de utilizar la renta petrolera para ponerla al servicio del desarrollo nacional, encuentra eco en las dictaduras militares del siglo pasado y el apoyo de los representantes del capitalismo mundial, cuando a falta de aquellas, En Venezuela tuvo lugar el florecimiento del Capitalismo de Estado, en fechas posteriores al discurrir del año 1958. El país se debatía entre las tensiones derivadas del enfrentamiento ideológico – político, económico y cultural de los modelos capitalista y socialista por un lado y, por otro, entre las tensiones militares y civiles. Tal vez los cuadros 1 al 4, anexos, permitan en su visualización, derivar alguna reflexión de interés en ese sentido.

El caso es, que en cualquiera de las formaciones socio – políticas existentes sobre la tierra y, bajo de egida de cualquier modelo de desarrollo económico, las universidades son y han de ser organizaciones modernas al servicio del conocimiento en cuanto a su generación, creación, difusión, utilización y aplicaciones. Por tanto, la universidad necesaria solo puede tener como norte, en contextos de eficacia, eficiencia y productividad, la búsqueda de la verdad y el saber. Para lograrlo, no importa a que precio, el ambiente ha de ser de estricta libertad, dentro de los limites que la cultura humana sea capaz de aceptar y no de otros.

Un claro ejemplo de lo anterior se evidencia en el fracaso del modelo implantado en la Rusia Zarista para dar paso a la URSS luego del triunfo de la Revolución Bolchevique en  octubre de 1917. ha devenido en una situación que modificó el tinglado del escenario, cambiando de lugar algunos aspectos de la representación. Hoy, los tambores de la liberación de los pueblos resuenan en otras regiones del planeta, animados por la música de fondo que corresponde a una opera bufa que no por ello, termino en una de las mayores tragedias de la humanidad entonos los tiempos: E desempeño político alemán entre 1920 y 1945. Veinticinco años que transformaron al mundo que hoy, intenta dejar atrás la vida de las catacumbas para encumbrarse hacia la libertad. Ese es el contexto de la universidad necesaria….




Bismarck Ortiz Rondón
V: 3.627.220




Ciudad Bolívar, 14 de enero de 2011



[1] El humorista Aquiles Nazoa, uno de los más importantes literatos venezolanos, cultor y expresión de la cultura popular, escribió un poema titulado  El Credo. A esa pieza literaria  corresponde la expresión: “creo en los valores creadores del pueblo”, frase acuñada en el mencionado poema. [Documento en línea] Disponible en:   http://132.248.35.1/ec/Aula/Taller/Creat/Textos/Credo.pdf  Consulta realizada el viernes 14 de enero de 2011
[2] Esta afirmación corresponde al historiador venezolano Arturo Cardozo (1986), en su obra de edición propia: Proceso Histórico de Venezuela. Tomo I, Las comunidades indígenas y la estructura de la sociedad colonial. (pp. 11 – 21)
[3] La expresión “Amos del Valle” condensa el titulo de una novela histórica escrita por Francisco Herrera Luque, la cual fue publicada por primera vez en el año 1979. Su utilización en este documento tiene como objeto, expresar el surgimiento de esta clase dominante en el seno de la sociedad venezolana desde el mismo siglo XIX.

¿La universidad deseada, ó la universidad necesaria? (1)

 Mis primeras incursiones políticas e institucionales en el ámbito de la universidad, ocurrieron en la triada final de los sesenta, cuando recién se hacían sentir en las aulas de la educación superior venezolanas, las consecuencias del Mayo Francés que hizo explosión en el Paris de 1960 con toda la carga de un proceso de transformación fundamentalmente cultural, que ha culminado, a mi modo de ver, con el establecimiento de una nueva etapa en la evolución de la humanidad: El postmodernismo.

Cuando inicie mis estudios universitarios, la Universidad de Oriente se abría paso en un camino que apenas transitaba los once años desde su creación. De ella había tenido conocimiento cuando mi hermano mayor accedió a sus estudios para la obtención del grado de Tecnólogo en el Núcleo de Anzoátegui. En la puerta de nuestra casa en Los Magallanes de Catia, en más de una oportunidad llegaron los telegramas de la Oficina de Control de Estudios de la UDO, en las que se daba cuenta de la situación académica en la que se encontraba, con lo cual no cabía la posibilidad de engaño a mis padres, quienes costeaban los gastos inherentes a su estadía en Barcelona y obvio, lo requerido para mantener su presencia en la universidad, en ese caso en el Instituto Tecnológico. Contrariamente a lo universalmente pretendido en cuanto que a este nivel de estudios la responsabilidad compete individualmente a cada quien, aquellos telegramas constituían evidencia de un deseo institucional en contrario, cual era mantener la prosecución y garantizar el éxito de los alumnos en su escolaridad a nivel superior. Toda una innovación académica en nuestro país.

En el contexto de aquellos años y, al amparo de la Constitución aprobada por el Congreso de la República de Venezuela, posteriormente promulgada por el Ejecutivo Nacional el 23 de enero de 1961, vio luz la Ley de Universidades que aun se encuentra vigente, luego de cuarenta años de que le fuese impuesto el ejecútese. Una ley que obviamente, ante las nuevas realidades del país y del mundo; con el avance y las transformaciones e innovaciones tecnológicas que se han sucedido; en el marco de una discusión que recién nos llega, cual es la relativa a los nuevos paradigmas no solo cognitivos, sino de aquellos vinculados a la “construcción” del conocimiento acerca de la realidad que deriva tanto de la naturaleza como de las propias realizaciones de la humanidad, una ley repito, que surge en un ámbito de educación superior cuya realidad constitutiva  correspondía a cinco universidades nacionales, todas autónomas, y dos universidades privadas, en la conformación de un mapa fundamental y formalmente escolar que en este nivel educativo correspondía a niveles de baja densidad e impacto poblacional. Por tanto, una ley que hoy, es evidente, se encuentra fuera de contexto.

Es evidente entonces la necesidad de sustituir aquel instrumento de regulación jurídico – política de la educación superior por una de mayor adecuación al mundo actual, tanto en lo académico como en razón de las respuestas que el país desea y espera de un verdadero subsistema de educación universitaria al servicio y atención de los grandes problemas nacionales e igualmente enmarcado en los amplios espacios de la creación científica y tecnológica de hoy.  Esta es una cuestión que en las raíces de su planteamiento, da pie al dialogo de saberes en torno a la universidad como célula que tradicionalmente ha devenido en generadora del conocimiento y sus aplicaciones por cuanto esta es la materia prima con la que realiza su trabajo y cumple sus roles y función social.

En consecuencia, cabe la pregunta: ¿Cómo formular un instrumento de regulación adecuado, que por parte del Estado, establezca el debido y adecuado control sobre las actividades de la educación superior y el subsistema universitario, en función no solo de las necesidades de la sociedad venezolana y el desarrollo nacional, sino además, con una visión de totalidad hacia la producción del conocimiento y los saberes a la vez que en medio de la revolución de los nuevos paradigmas científico – técnicos que signan la sociedad global, postindustrial y postmoderna en la era de la información?. Por lo tanto, ¿Dónde ubicar la primacía, en la definición de los parámetros sobre los cuales ha de moverse dicho instrumento? ¿Acaso ello no corresponde en primer término, al establecimiento del perfil - país deseado en cuanto utopía concreta para establecer, la universidad necesaria a tales deseos de construcción societal.

Si lo que constituye el súmmum de las aspiraciones de la población venezolanas se expresa en la universidad deseada desde las altas esferas del ejercicio de gobierno, entonces, lo inmediato, es diseñar una tras otra, las normas que han de regular las actividades en la escuela de tercer nivel al servicio de la formación de cuadros para el aparato político del Estado. Si, por el contrario, aspiramos verdaderamente a constituirnos en referentes latinoamericanos del conocimiento al servicio de la sociedad y el desarrollo nacional para superar el tercermundismo que nos rige, e ingresar a la postmodernidad, la primera cuestión es asumir el país esbozado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela con el reconocimiento mayoritario de la población y actuar en consecuencia, estableciendo en primer lugar, los lineamientos que dan perfil a la universidad necesaria. Esa es la tarea….



Bismarck Ortiz Rondón
V: 3.627.220



Ciudad Bolívar 14 de enero de 2011