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Farmacéutico. Profesor Titular en la UDO. Consultor y Asesor de Empresas en el sector privado; organizaciones gubernamentales en el sector público y persinas naturales. Estudios de especialidad, maestria y doctorado. Gerencia de ciencia y tecnología; planificacion financiera; planificación de la educación superior; gerencia de organizaciones; gerencia política y gobernabilidad. Pensamiento complejo. Historia de Venezuela. Docente investigador de Postgrado. Coach con Certificación Internacional de CIC. Locutor certificado por la UCV.

domingo, 16 de abril de 2017

Del “origen” al desempeño o el tránsito hacia una tiranía fallida y forajida (I)

Del “origen” al desempeño o el tránsito hacia una tiranía fallida y forajida (I)

El problema actual, abril 2017

Un axioma funcional en la solución de problemas, particularmente cuando se trata de los conflictos y soluciones negociadas para resolverlos, señala que aceptar la existencia de un problema representa la mitad de las posibilidades en cuanto a que el mismo pueda quedar superado. Para enfrentarlo se hace necesario aunque no suficiente, que el mismo este formulado válidamente y las variables que lo erigen en tal, puedan ser adecuadamente manejadas a los efectos de alcanzar los acuerdos que hayan de poner fin al mismo. 

Traigo la idea a colación por cuanto considero que para algunos dirigentes de la oposición que se encuentran ocupando posiciones privilegiadas, tal es el caso de ciertos diputados a la Asamblea Nacional, la  coyuntura política que vive el país luce borrosa en sus explicaciones, tan opaca y falta de transparencia como la visión que de su propia gestión tiene el gobierno nacional actual. Ello ocurre por cuanto en general, mucha de la dirigencia del país luce escasa en sus capacidades para el conocimiento e interpretación de la realidad, en las vertientes de la complejidad que la contextualiza.
Luego de la deformación que del manejo del dialogo ocurrido a finales del año pasado entre oposición y gobierno hiciera este último, la Mesa se la Unidad Democrática y la dirigencia opositora en general quedaron muy mal posicionadas ante la opinión pública del país, al extremo que las más recientes encuestas evidenciaron una caída de catorce a quince puntos desde noviembre del año 2016, mermando el caudal electoral alcanzado por este sector político que, apenas en diciembre de 2015 había alcanzado en las urnas electorales la mayoría calificada (Dos terceras partes) de la membrecía representacional del país ante la Asamblea Nacional con un total de 112 diputados frente a 55 logrados para un oficialismo totalmente agotado por las condiciones objetivas de la realidad en la que se encontraba y encuentra aun hoy y en peores condiciones, la población venezolana.  

De aquel dialogo surgieron cuatro o cinco peticiones formales que presuntamente habían sido acordadas en el mismo ante la veeduría e intermediación internacional encabezada por la representación del Estado Vaticano. Reconocimiento y decisión inmediata de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia que, no entendemos porque ese organismo y no el Consejo Nacional Electoral que los proclamo y hasta ahora no ha hecho nada en contrario, respecto a los cuatro diputados electos el 6 de diciembre de 2015 por el estado Amazonas; El reconocimiento funcional y en cuanto a sus competencias, de la Asamblea Nacional, tal cual lo establecido en la Constitución de la República, cuestión que también ha sido  sentenciada desfavorablemente por el Tribunal Supremo de Justicia; El  cronograma electoral de cara a la vencida elección de gobernadores de estado y consejos legislativos regionales; La liberación de los presos políticos y la apertura de los canales humanitarios internacionales para la superación de los problemas de escasez de alimentos y medicamentos. 

Al final, una suma de decisiones y acciones de la alta gerencia pública del país, en términos de administración política que pongan en evidencia las bases institucionales de la democracia en cuanto a la separación e independencia de los poderes públicos, una cuestión de orden operacional en relación con la vigencia de la democracia en términos de a descriminalización de la política y persecución al pensar disidente y medidas de carácter humanitario. Todo ello en la conformación de un cuadro de avanzada hacia la recuperación de la ya perdida gobernabilidad del país. No es ni ha sido responsabilidad de la MUD ni de la oposición, el que el Estado, bien a través de Ejecutivo, bien a través de otros poderes públicos como el TSJ y CNE hayan tomado decisiones jurídico políticas cuya esencia desnaturaliza e incluso niegan el espíritu, propósito y razón del texto constitucional que a titulo de Contrato Social Rousseauniano, rige la vida en el marco de convivencia política, económica y sociocultural venezolana.

Ahora bien, si ya esos condicionamientos constituían expresión de una situación que a todas luces ubicaba al gobierno en una categoría de análisis que a decir de Kaiser y Álvarez es a todas luces de carácter faciopopulista[1], dado que entre otras cuestiones se trata de un gobierno que desprecia la libertad individual e idolatra al Estado, se autocalifica de anti neoliberal, detenta pretensiones democráticas a la  vez que exalta un igualitarismo que niega en la realidad, amén de sus deseos de imponer una tipología de gobierno signada por la hegemonía totalitaria en los más diversos planos de la vida nacional, lo peor ha devenido de manera reciente con las sentencias 155 y 156 del TSJ, las cuales, consideradas y analizadas por la Fiscalía General de la República fueron denunciadas por la titular de ese organismo, parte del Poder Moral Republicano, como decisiones al margen de la constitución y que en tanto ello, vulneran el Estado de Derecho al vulnerar, como señalábamos líneas arriba, el texto de Carta Magna y consecuentemente como lo afirmara la Fiscal, se vea alterado el orden constitucional de la República.

Es precisamente este último acápite el que lanza por los aires la gobernabilidad que a duras penas y entre idas y venidas del gobierno y oposición se había sostenido en Venezuela. El pueblo – masa que se identifica con la oposición al igual que parte de aquel que lo ha venido haciendo con el gobierno han devenido en “multitud”[2] donde cada quien, hastiado de tantas y tantas vicisitudes vividas bajo el ámbito gubernamental del régimen actual ha decidido salir a las calles para protestar por el cuadro de cosas que padecen a la vez que exigir la restitución inmediata del orden constitucional que a título de autogolpe ha precipitado la dinámica política actual de manos del TSJ y sus ya referidas sentencias. La situación hoy ha llegado a extremos tales que el pueblo de a pie ha sobrepasado a la dirigencia y a los partidos políticos de oposición, obligándoles a programar actividades de protesta que ya habían sido de hecho suspendidas por el asueto de Semana Santa y llevadas al miércoles 19 de abril, para mantener viva la protesta y el calentamiento de la calle, de cara a la mega marcha de ese día, que por ahora se avizora bajo amplias sombras de incertidumbre con posible e inevitables consecuencias para la continuidad de la  vida en paz que reclaman todos los venezolanos sin excepción, a lo cual se niegan y han negado de manera reiterativa los gobiernos que bajo el epíteto de revolución[3], han hecho presencia continuada en el país durante las dos últimas décadas.




[1]KAISER Axel y ALVAREZ Gloria (2016). El engaño populista. Porqué se arruinan nuestros países y cómo rescatarlos. Ariel. Caracas

[2] HARDT Michael y NEGRI Antonio (2004). Multitud. Debate. Barcelona. España.


[3] Real Academia Española (2017).  Diccionario de la Lengua española. Edición del Tricentenario. [Documento en línea]. Disponible en: http://dle.rae.es/  Consulta realizada el domingo 16 de abril de 2017. Atender su cualificación 3. m. Expresión calificativa usada como elogio o, más frecuentemente, como insulto. En la discusión se oyeron los más variados epítetos.