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Farmacéutico. Profesor Titular en la UDO. Consultoría y Asesoramiento en planificación, organización y gerencia. Coaching. Políticas públicas. Estudios de especialidad, maestría y doctorado.

domingo, 25 de abril de 2021

¿Quo vadis Sociedad Civil?

El momento al que arriba la Sociedad venezolana en la más reciente conmemoración del 19 de abril, en tanto exaltación civil e inicio de la gesta independentista que irrumpe ante las autoridades españolas aquel jueves santo de 1810 en plena Plaza Mayor adyacente a la Catedral donde se oficiarían los rituales religiosos correspondientes a la fecha, viene cargado de altísimas cuotas de incertidumbre.

La crisis política aun no da cuenta de situación de poder real en la que se encuentra la usurpación dictatorial de los diferentes órganos del poder público por parte de Nicolás Maduro y su gente. Aparentemente luce sin explicación creíble, que la dictadura, ya sin soporte en las bases populares que le encumbraron hace poco más de veinte años y con una importante fuerza democrática internacional en contrario aún se mantenga hacienda uso de aquel, manteniendo el control y dominio de la Sociedad mientras la oposición se aprecia desarticulada en permanente reacción que no atina la diana desestabilizadora que dé al traste definitivo con el régimen de oprobio y corrupción que hoy impera en Venezuela.

El análisis de la conformación de los diferentes bloques políticos deja ver de inmediato,  la presencia de al menos cinco grupos: En el seno de la usurpación se encuentra la usurpación como tal y el PSUV, a la vez que una conformación de alguna manera disidente alrededor de los pronunciamientos del PCV. En el caso del espectro de oposición en general encontramos Desde a la legítima oposición democrática  venezolana integrada por la dirigencia que coordina sus actividades desde la legítima Asamblea Nacional en cuanto los partidos del denominado G4 donde suman adicionalmente la Causa R y otras organizaciones políticas. La “mesita”, afecta a la Convivencia frontal con el régimen dictatorial y la Sociedad civil no militante.

En el decurso de los veintidós años de trabajo en contra de los gobiernos de Chávez en primera instancia y posteriormente a su muerte, el caso de Maduro, la oposición ha configurado al menos cuatro movimientos con intencionalidad de mostrar unión alrededor de un objetivo primordial, recuperar, en el caso venezolano, la democracia y el sistema de libertades que la rigen. La Coordinadora Democrática, la Mesa de la Unidad Democrática, el Frente Amplio Venezuela Libre y ahora, aún sin nombre de pila, una nueva Plataforma donde se agrupan los partidos políticos, los diputados y la sociedad civil.

No es necesario hurgar a profundidad para especular sobre necesidades, intereses y posturas en cada uno de los grupos que integran los bloques que anteriormente he señalado. Una cuestión que por ahora nos interesa ver y evaluar en el plano de la, para mí, legítima oposición democrática (LOD). Vistos a la distancia, la membrecía G y sus integrantes así como la sociedad civil no asoman cabezas particulares en el plano individual, por lo que resulta potable asumir la posibilidad de un liderazgo que descansa en los hombros de Juan Guaidó. Sin embargo, cuando volteamos hacia los diputados como tal, y no subsumidos en el cuerpo de la Asamblea Nacional, órgano del Poder Público que bajo amparo constitucional los legitima de manera integral y no fraccionado ni telepersonalizada, que es lo correspondiente al estado de la lucha por la democracia en la situación actual de Venezuela país, la cuestión entra en estado de sospecha y deja abierto una fisura que no permite ni permitirá y ojala me equivoque, que cuaje definitivamente la tan necesitada y requerida unión por cuanto la unidad luce por ahora imposible ante tantos intereses disímiles.

Y he que aquí nos perdemos en cuanto lo que plantea Carrera[1] desde la perspectiva de la construcción social en óptica de la izquierda marxista al señalar que “La construcción de la sociedad de los individuos libres – o sea, de los individuos conscientemente asociados – es la crítica más genuina al modo de organización actual de la sociedad. ¿Se muestra la teoría científica crítica del modo de producción capitalista – o sea, la teoría científica que se define a sí misma como la expresión directa de la conciencia libre en contraposición a la enajenación general de la conciencia en el modo de producción capitalista – a la altura de esta necesidad social?” (p. 235)

Intentar una respuesta, que además permita conectar o relacionar en planteamiento allí hecho explicito con respecto a la situación actual de la tarea política en Venezuela para la recuperación de la democracia y el rol de la sociedad civil, que ha de trabajar para generar cambios que abran piso a ls transformaciones sociales que el pais demanda de cara a un salto cualitativo que le catapulte a la tercera década del siglo XXI aun en medio de la pandemia, no es tarea sencilla y no corresponde a tipo alguno de aprendices de brujo, tal vez uno que otro alquimista y, en todo caso, a verdaderos estadistas que, lamentablemente y por lo que hemos venido apreciando, no los hay en el país o al menos aun no han asomado por completo, dejando la Puerta abierta a algún espontaneo que desde la postverdad, sea capaz de generar las emociones que habiendo despertado el renacer de la esperanza en enero de 2019, fueron echadas por tierra en enero de 2021.

Una manera de encarar esta realidad, nos la asoma Álvaro García Linera[2] cuando al asomarse a las necesarias transformaciones que han de sucederse al interior de instancias de la ciencia, tal es el caso de la sociología, nos pregunta:

¿Cuál es el papel de la sociología en el mundo actual? La obligación de explicar los hechos sociales por las condiciones que los produjeron, propio de una explicación científica, obliga a que la sociología tenga que exponer los acontecimientos una vez que sucedieron. Pero esto no significa que tenga que convertirse en un aparato intelectual de legitimación de injusticias y dominaciones que caracterizan la realidad; ni tampoco puede ser una coartada para el refugio en microcosmos y especializaciones complacientes con las abusivas jerarquías que ordenan el planeta.

 

La sociología, y en general las ciencias sociales, solo pueden comprender con rigurosidad la realidad, y ser herramientas de su transformación, si son capaces de hacerse las preguntas pertinentes que develen las tramas concretas de la dominación, la explotación y las resistencias que organizan milimétricamente el espacio social; y de hallar allí, en la objetividad de las cosas tal como son, la fuerza real de las cosas que podrían ser distintas a lo que hoy son. La cientificidad no es pues solo un método ni un algoritmo; es una manera de ubicarse críticamente en el mundo, de interpelar implacablemente las regularidades del orden mundano que, siempre son, arbitrariedades solidificadas.

Esto, en lenguaje coloquial no es otra cuestión que pensar de manera anticipada e incluso, yendo más allá, pensar fuera de la caja. De eso se trata.

En ese pensar fuera de la caja hemos de considerar cuestiones que, en el caso venezolano nos ubican ante la confirmación de eventos que han venido repitiéndose a lo largo del camino  en la evolución de los partidos políticos en el mundo, y que no asoman visos de exclusión en el caso venezolano, al menos desde 1973  en adelante, de acuerdo con nuestras apreciaciones y análisis personal, sustentado en notas que recogemos al leer a Juan Carlos Rey[3] y proyectarlas a nuestro tempo actual.

Es así que la crisis del Sistema populista de conciliación dio camino posterior a lo que el mismo califica como la crisis populista de movilización en cuanto a que la representación política culmino en la colonización de la sociedad venezolana por parte de los partidos políticos, cuestión heredada en nuestros tiempos actuales y donde los partidos políticos no quedan bien librados a decir de la opinión pública y sus expresiones al respect, de un tiempo a esta parte en cuanto a la acción y actividad política así como sus responsabilidades en Venezuela.

En ese sentido, el modelo democrático venezolano fundamentado en la actividad de los partidos políticos ha devenido en la confirmación de la tesis oligárquica de la democracia sostenida por Michels[4], a partir de la publicación de su libro en 1911, cuando la Primera Guerra Mundial estaba por estallar, libro en cuyo prefacio a una publicación posterior en plena Guerra, señalaría que:

Desenmarañar y formular en detalle el complejo de tendencias que' se oponen a la realización de la democracia, son cuestiones de dificultad suma. Podemos intentar, sin embargo, el análisis preliminar de ellas. Encontraremos que son clasificables en tendencias que dependen: 1) de la naturaleza del individuo humano; 2) de la naturaleza de la lucha política; y 3) de la naturaleza de la organización. La democracia conduce a la oligarquía, y contiene necesariamente un núcleo oligárquico. Está muy lejos de la intención del autor, al formular este aserto, el propósito de enjuiciar a ningún partido político, ni a sistema alguno de gobierno, para que respondan a una acusación de hipocresía. Esa ley, característica esencial de todo conglomerado humano que tiende a constituir camarillas y subclases', esta, como toda otra ley sociológica, más allá del bien y del mal.

 

El estudio y el análisis de los partidos políticos constituyen una rama nueva de la ciencia. Ocupa un lugar intermedio entre las disciplinas sociales, filosoficopsicologicas e históricas, y bien podría ser considerada como una rama de la sociología aplicada. Ante el desarrollo actual de los partidos políticos, el aspecto histórico de esta nueva rama de la ciencia, ha merecido una atención considerable. Hay trabajos escritos acerca de la historia de casi todos los partidos políticos del mundo occidental; pero cuando llegamos a considerar el análisis de la naturaleza del partido, encontramos que este terreno es casi virgen. La meta de este trabajo es llenar ese claro de las ciencias sociológicas.

Si al contexto que acá desarrollamos, incorporamos un elemento de orden geopolítico en correspondencia con la geopolítica global del momento en donde Venezuela va apreciándose en nota de balcanización al igual que en los orígenes de aquella confrontación militar cuyo inicio se produjo en Bosnia, una región territorial de Los Balcanes Occidentales, entonces pareciera que hemos de esforzarnos por atinar respuestas que solo una buena batería de preguntas, formuladas al margen de la ortodoxia partidista, pudiera darnos luces sobre nuestro provenir. Amén de esa situación asumamos las coincidencias actuales de nuestra realidad con los sucesos que persisten en Birmania y los retrocesos experimentados por las democracias en cuanto sistema democrático mundial y estaremos ante un panorama político que por lo que veo acerca de sus diarias actuaciones, pareciera que los dirigentes no se dan por enterados, algunos por omisión, lo confieso, otros, por su crasa ignorancia, lo afirmo.

La sociedad civil está obligada a prepararse porque no sabe cuándo ni como pero es evidente que más pronto que tarde, el testigo estará en sus manos. Entonces y desde ya hemos de preguntarnos: ¿Sociedad Civil, quo vadis?

 



[1] CARRERA Iñigo Juan (2013). El capital: razón histórica, sujeto revolucionario y conciencia. En Colección Teoría Critica y Cultura. Imago Mundi. Argentina. [Documento en línea] Disponible en: https://cicpint.org/es/inigo-carrera-juan-2003-el-capital-razon-historica-sujeto-revolucionario-y-conciencia-imago-mundi/ Consulta realizada el sábado 24 de abril de 2021

[2] TORRES Esteban (2021). La gran transformación de la sociología. En la Sala de Lectura de CLACSO. [Documento en línea] Disponible en:  http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?e=d-11000-00---off-0clacso--00-1----0-10-0---0---0direct-10---4-------0-0l--11-es-Zz-1---20-about---00-3-1-00-0--4----0-0-01-00-0utfZz-8-00&a=d&c=clacso&cl=CL3.4&d=D16092  Consulta realizada el sábado 24 de abril de 2021

[3] REY Juan Carlos (1999). La democracia venezolana y la crisis del sistema populista de conciliación. [Documento en línea] Disponible en: file:///C:/Users/Familia%20M&R/Downloads/Dialnet-LaDemocraciaVenezolanaYLaCrisisDelSistemaPopulista-27121.pdf Consulta realizada el lunes 22 de marzo de 2021

[4] MICHELS Robert (1979). Los partidos políticos. Un estudio sociológico de las tendencias oligárquicas de la democracia moderna. Tomo I. Amorrortu [Documento en línea] Disponible en: https://mcrcalicante.files.wordpress.com/2014/06/los-partidos-politicos-robert-michels.pdf Consulta realizada el domingo 25 de abril de 2021

lunes, 12 de abril de 2021

Venezuela 2021: ¿Bajo qué escenarios llegamos al 19 de abril?

Venezuela  llega al  19 de abril de año 2021,   al  comienzo de la segunda década del siglo XXI, en una situación de  depauperación de los diferentes escenarios de su realidad en lo político, desde las posibilidades de  solución al problema interno,  ahora en  situación  de  progresivo deterioro geopolítico  interno,  en lo externo ya  es evidente,   ante los sucesos que en las últimas semanas han venido ocurriendo en los estados fronterizos con Colombia, caso de Apure y Táchira.

Lo que habría sido teóricamente manejado como perdida de gobernanza se aviene ahora en unión, a la ya existente carencia de gobernabilidad en un territorio que de acuerdo con las más recientes informaciones, apuntan un abandono de las operaciones militares en la zona, que ahora habría que dilucidar esta si se trata de una jugada táctica, el replanteamiento de objetivos estratégicos o, si se trata definitivamente del abandono de las operaciones en la zona, lo cual resultaría sumamente grave por cuanto abriría camino a escenarios nada deseados, como los son posibles situaciones de secesionistas como algunos han venido planteando, lo cual nos afectaría directamente en el caso del estado Bolívar y la región Guayana.

De mayor gravedad respecto a otras consideraciones, si se tiene por hecho que en cuanto a las zonas fronterizas con Colombia, en algunos escenarios de confrontación alrededor de los mojones que la delimitan a uno y otro lado, en el caso territorial venezolano la voz cantante la lleva y ejecuta el denominado Tren de Aragua. Mi mente es rodeada por una idea, la declaratoria, aun cuando fuere parcial y diferencial, con base en los artículos constitucionales 337, 338 y 339 del estado de excepción correspondiente a la conmoción interior y e incluso exterior.

En lo económico, la hiperinflación ha continuado su avance indetenible. En veintidós años no se ha dispuesto de la voluntad política necesaria para dar satisfacción en el marco de exigencias nacionales, a leyes conducentes al crecimiento y desarrollo del país en esta materia.  No se han establecido verdaderas políticas públicas derivadas de las leyes especiales de habilitación que para promulgar leyes decreto en materia económica y financiera o en situación de estado de excepción y emergencia económica, se han venido sucediendo desde el año el 26 de abril de 1999, de manera tal que permitiesen equilibrar la situación y disminuir el deterioro mediante abatimiento de los indicadores macroeconómicos y políticas orientadas hacia mejoras en lo microfinanciero, cada vez más difíciles de manejar sin que de ello derive más que una realidad recurrentemente más comprometida para los que cuentan con menor  disponibilidad y acceso a recursos, que les permitan sobrellevar tan pesada rémora a las espaldas. No hay crecimiento ni se vislumbran posibilidades de ello hacia el corto y mediano plazo, sino por el contrario, el deterioro de los escenarios económicos en medio de la actual  puja dinámica por el control del Sistema Capitalista Mundo/Globo/Planeta.

En lo sociocultural la realidad se ha desdibujado, desde los caminos esperanzadoramente asfaltados del  desarrollo que existían y sombrearon el país entre desde 1958 hasta comienzos de la década de los setenta, hasta la pedregosamente oscura ciénaga que en lo comparativo lleva a ver nuestro futuro reflejado en las imágenes mezcladas y sombrías llegadas desde la Cuba socio – marxista, obra de los hermanos Castro;  y del culto obligado al reyezuelo, so pena de muerte, que observamos en la situación interna de Corea del Norte. En ambos casos, sociedades deconstruidas bajo régimen de dominio, sometimiento  y control militar  de la población. Más que dictaduras de nuevo cuño, auténticas tiranías abiertamente contrarias a los valores universales de la libertad y desarrollo independiente del hombre en un contexto de evolución civilizatoria fundada en el conocer y saber, hacer, tener y convivir para ser.

No solo se trata de la situación de los servicios públicos en general: Agua, electricidad y alumbrado, transporte público, abastecimiento de aguas blancas y deposición de aguas negras, suministro de gas, acceso al combustible que mueve el parque automotor en cuanto gasolina y diesel, comunicaciones e internet y telefonía móvil e incluso los servicios de televisión por cable y en general infraestructura en términos de carreteras y vías de circulación terrestre, dotación hospitalaria y adecuación de la infraestructura y realidad educativa de todos los niveles a la crisis de salud pública que por estos tiempos recorre el mundo.

Todo lo anterior asociado a dos factores que se constituyen con aquel, los tres jinetes del apocalipsis: Seguridad de personas, bienes, jurídica  y de propiedad privada, y el acceso a los alimentos y medicamentos en el contexto de la pandemia. Vale destacar respecto a esta última, que ha servido de base a los avances de la usurpación y régimen de facto hacia la tiranía, utilizándola como distractor o como elemento de terror cuando las circunstancias se prestan a ello y lo hacen necesario desde la perspectiva de su sostenimiento en el poder. Digan lo que digan, dígalo quien lo diga desde esa acera, nadie les cree, lo cual es altamente peligroso en materia de salud pública, sumando ahora como amenaza que no habrá vacunación masiva ni se permitirá el ingreso de vacuna alguna, aun en condiciones de la crisis humanitaria compleja que se viven en el país, cuando ya todos los jerarcas lo han sido y además se vierte en cara de la población venezolana, que la asistencia cubana en el país ha sido totalmente protegida.

Ahora bien, la confluencia que refleja la realidad venezolana anteriormente descrita que, aunque someramente, expresa la profundidad de los factores implícitos en la situación de anomia social en la que ahora desemboca la crisis venezolana, poniendo en boca el sabor de una disolución posible del Estado Venezolano, cuestión que por ahora estaría fuera de todo contexto geopolítico global si bien en el ámbito de lo regional resultaría en expresiones gananciales para esa región del mundo que integran Asia y África, queriendo dejar atrás la supremacía norteamericana y el estado de bienestar para su población, bajo amenaza desestabilizadora de la espada de Bolívar y el Foro de Sao Paulo en su recorrido por América Latina, patio trasero de la aun primera potencia mundial. Una cuestión que así ha sido considerada en recientes declaraciones del Secretario de Estado del gobierno de los Estados Unidos al señalar a Venezuela como tal, respecto a la seguridad y hegemonía de la América del Norte.

Ahora bien, en cuanto a la situación interna, aquella realidad exterior asociada a intereses y objetivos supranacionales que necesariamente conectan con esta, ubica un posible escenario de confluencia respecto al estado de excepción; alarma en lo sociocultural, emergencia económica a efectos del ingreso de recursos financieros y sus aplicaciones y conmoción interna  y externa  en lo político – militar y control territorial que, si bien elevan costos de permanencia en el poder por parte de la usurpación y régimen de facto, disminuyen los costos de salida ante una eventual negociación que en todo caso y a todo trance, tiene ya como interlocutores, casi que exclusivamente actores internacionales. Los venezolanos son convidados de  piedra, mirones de la partida de domino que se ejecuta sobre la mesa.

El actor externo de mayor jerarquía ha señalado, al lado de quienes le acompañan que la restitución de la democracia y el Estado de Derecho en Venezuela pasan por una salida constitucional, pacífica y electoral basada en procesos comiciales auténticos, libres y creíbles donde lo presidencial y de representación al parlamento nacional constituyen base de la argumentación definitiva. Sin embargo esto no es apreciado de esa forma por parte de actores políticos internos, particularmente en el caso de los partidos políticos que incluso y no es para nada secreto, han jugado a la desestabilización de la figura de Juan Guaidó, pese a que por todas las vías e instancias internacionales han sido suficientemente informados que sin Guaidó a la cabeza, no hay procesos ni entendimientos que valgan, y punto.

Y es que resulta inentendible para cualquiera de nosotros, que ante los avances de la sociedad civil, esto es, la población sin compromiso y militancia partidista, los partidos políticos, que se encuentran viviendo una crisis adicional dentro de la crisis cual es la pérdida de apoyo, reconocimiento y credibilidad ante la población que de ellos se siente engañada y decepcionada, se empecinan en colocarle gríngolas para conducirla en su provecho particular a los escenarios que ellos consideran han de ser los que finalmente prevalezcan en el país, razón por la que la paciencia aliada ha establecido que el apoyo y vinculo de primera línea es con Guaidó, no hablan de partidos políticos y menos aún de su, en la realidad actual, supuesta hegemonía sociopolítica.

De hecho el tema ha subido a la mesa de la opinión pública al calor de una pregunta sobre la cual, nos corresponde elaborar respuesta: ¿Pueden las organizaciones de la sociedad civil sustituir a los partidos políticos?  Esta reflexión es parte de la elaboración de mi respuesta en tanto ser libre pensante sin otra atadura al pensamiento que la derivada de mis personales e íntimas convicciones. Continuare.