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Farmacéutico. Profesor Titular en la UDO. Consultor y Asesor de Empresas en el sector privado; organizaciones gubernamentales en el sector público y persinas naturales. Estudios de especialidad, maestria y doctorado. Gerencia de ciencia y tecnología; planificacion financiera; planificación de la educación superior; gerencia de organizaciones; gerencia política y gobernabilidad. Pensamiento complejo. Historia de Venezuela. Docente investigador de Postgrado. Trainer Coach. Locutor certificado por la UCV.

martes, 22 de julio de 2014

Análisis estratégico, una forma particular de observar al mundo y la gente



En la vida de cada uno de los seres humanos, van sucediéndose una serie de eventos que a la larga, van modelando y determinando lo que cada quien es en un momento y contexto determinado. Es nuestra evolución como seres únicos e irrepetibles, jamás habrá una réplica de ningún ser por cuanto si bien pudieran llegar a seriarse tanto el genotipo como el fenotipo para generar un estereotipo idéntico al de existencia previa, la interacción con el medio, dan lugar a un programa de conductas que no necesariamente están en correspondencia con las que pudieran haber tenido lugar en el ser original. Como bien señalo Heráclito de Efeso: “nadie se baña dos veces en el mismo río”. Lo decía porque tanto cambia el río como quien en él se baña.

Para Heráclito, <<nadie puede bañarse dos veces en el mismo río. Todo pasa y nosotros pasamos con todo. Pero en ese saber pasar y disfrutar del instante está el arte de vivir. Como es inútil parar el reloj, es absurdo intentar meter en el congelador las circunstancias de nuestra vida. El arte de vivir es saber fluir con el río, tomar conciencia de que “nuestra vida es pasar, pasar haciendo caminos, caminos hacia la mar”. Y desde ahí aprender a disfrutar del viaje sabiendo que más allá de los cambios hay algo que permanece, algo esencial casi siempre invisible para los ojos.>>

Es la preservación de ese algo especial inmanente de manera exclusiva a cada quien, lo que establece nuestros conflictos existenciales en el decurso de nuestras vidas individuales. Si intentase otear la evolución de la individualidad humana desde su gestación hasta desarrollo y aprehensión de su conciencia, tal vez podamos apreciarlo, primero en el reconocimiento de nuestro ser material. Es lo que disponemos aun antes de ver la luz del alumbramiento. Entonces, desde lo complejo, tal vez podieramos establecer un “bucle” que signado por la materialidad de nuestro cuerpo, alberga la siemiente de la conciencia que lo largo del tiempo y en medio de los diferentes contextos con os que interactuamos, daran lugar al despertar de la misma. Ese despertar de la psiquis irá nutriendose en lo emocional y espiritual para fraguar, paso a paso, lo que somos en este momento de nuestra vida. Cuerpo material – intelecto - psiquis emotiva y espiritual.

Es ese “bucle”, el más complejo de cuantos hasta ahora pudieran conocerse, el que en la interacción social permite que nos reconozcamos y conozcamos a nosotros mismos, nuestras capacidades y potencialidades y por tanto, apuntalen el camino de nuestro devenir histórico en la vida y la evolución hacia el logro del “ser total”, instancia trascendente que desde la totalidad del ciclo cumplido permitirá a nuestra conciencia, tener la noción del origen, de donde venimos y cuando partimos, hasta el final, final que jamás conoceremos porque en el instante que ocurre perdemos la conciencia como saber que ha ocurrido y ver el final. Un recorrido que hace honor a los postulados de Heráclito en cuanto a que dicho recorrido fue único y nadie volvera a hacerlo de la misma manera, ni aun nosotros mismos aunque volviesemos a nacer.

Desde la perspectiva de lo humano y la construcción de escenarios, veo allí la raíz de lo que denominamos “analisis estratégico”. Se trata de adivinar el momento del individuo o, de la sociedad si ese fuese el caso y el momento del río, equivalente en este ejemplo al contexto general donde el individuo o la sociedad se mueven. Es la permanete noción dicotómica del tiempo y el espacio. Y es que, cuando se desarrollan habilidades para este tipo de actividad, es posible predecir conductas individuales o colectivasaunque el individuo o la sociedad juren y perjuren que jamás llegaráin a tal o cual comportamiento.

Ahora bien, ¿Cómo predecirlo?. Sencillo, de la misma manera que la investigación de mercados predice el comportamiento del consumidor o, en todo caso, del sujeto a quien en última instancia se investiga para presentarle una u otra oferta, de una u otra manera, así de sencillo. Cuando el individuo o el colectivo obvian información, información que luego es corroborada por el analista, pone en manos de este, datos para el análisis y la construcción de escenarios de acuerdo con el seguimiento que se hace al comportamiento de la variables que se asumen relevantes en el análisis de una situación concreta en tiempo y espacio.

Cierto es que los escenarios, una vez construidos tiene una probabilidad de ocurrencia entre cero y uno y es allí donde la habilidad y las capacidades del analista entran en juego para establecer con mayor certeza, cual o cuales son los escenarios posibles, en eso consiste el “juego estratégico”. Digan lo que digan los actores, únicos o colectivos, la atención no ha de estar no solo en lo que dicen sino en lo que sus conductas expresan. Decir que hemos obtenido un éxito rotundo y dejar ver una cara de infelicidad, indican que lo que se dice es falso lo cual queda corroborado en la actitud, en la conducta factica. Es lo que bien señala Carlos Saúl Rodríguez en su libro “No es cuestión de leche, esc cuestión ed actitu:d”. Y es esa actitud la que finalmente orienta el camino que conduce a cada quien, hacia la meta que desea lograr, metas que en muchos casos, se fraguan desde lo más recondito del bucle maestro de  nuestro comportamiento en la tríada consciente – insconciente subconsciente.

A veces, sin darnos cuenta, en lo individual o en lo colectivo, avanzamos hacia escenarios que nuestro consciente no es capaz de apreciar, pero que están determinados por los mecanismos subrepticios del insconciente y llegamos a negar la realidad concurrente a los hechos, de la isma manera que aquella madrugada, antes del canto del gallo, Pablo nego a Jesus.
Cd. Bolívar 22 de julio de 2014
2,20 am