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Farmacéutico. Profesor Titular en la UDO. Consultor y Asesor de Empresas en el sector privado; organizaciones gubernamentales en el sector público y persinas naturales. Estudios de especialidad, maestria y doctorado. Gerencia de ciencia y tecnología; planificacion financiera; planificación de la educación superior; gerencia de organizaciones; gerencia política y gobernabilidad. Pensamiento complejo. Historia de Venezuela. Docente investigador de Postgrado. Coach con Certificación Internacional de CIC. Locutor certificado por la UCV.

martes, 16 de noviembre de 2010

Rectorales de la UDO y MUD

Rectorales de la UDO y MUD

Para quienes de plano y actuando a priori, pudieran rechazar la posición que asumo, debo apuntar, en primer lugar, que antes que académica, hacia lo externo de su conformación, la universidad es un ente político. Lo académico y administrativo es parte de su desempeño hacia lo interno de su funcionalidad organizativa, en lo atinente a su gestión en cuanto extensión, investigación y docencia a manos de su membresía. A quien lo ponga en duda, sugiero la lectura de los artículos primero al cuarto de la vigente Ley de Universidades.

Dicho esto y de momento, basare mi juicio y proposición en tan solo tres argumentos: La situación política del país, los resultados de electorales de la pasada semana en la UCV y el último informe del Ranking Web de Universidades en el Mundo, dado a la luz a mediados del mes de octubre pasado.

Si bien es cierto que la funcionalidad universitaria debe producir resultados cualquiera sea el sistema político imperante en la sociedad, llámese capitalismo, socialismo, comunismo o cualquiera de los otros “ismos” ideológico políticos, no lo es menos que, en cuanto organización del Estado al servicio de la sociedad, la universidad ha de mostrar resultados capaces de impactar lo niveles y calidad de vida de la población a la vez que rendir cuentas de manera oportuna y transparente.

En el plano  de lo universitario, es evidente que el gobierno actual, con un acento mayor que alguno de sus homólogos anteriores durante el período 1958 – 2010, pone empeño necesario, que no llega a ser suficiente, para alcanzar el control operativo del “sistema público y autónomo de universidades venezolanas”, cuya sumatoria actual en tanto seis unidades escolares de este nivel, alcanza poco más del 3,00 % y sin embargo, tiene asiento efectivo en algo así como el 50,00 % del territorio nacional, amén de capitalizar de manera amplia, la generación de actividades de verdadera extensión universitaria al igual que en los capos de la investigación y los programas conducentes a la formación de profesionales en el país, en los niveles de pre y postgrado.

Ello traduce que las universidades autónomas, viven en ciernes, con una Espada de Damocles que las hace las organizaciones del Estado con mayor vigilancia, control y freno, a su accionar como entidades moldeadoras, no solo del know how profesional y técnico sino también de aquel cuya orientación es “to  politicals, economics and social changes into the country,” respecto el aliento sostenible a la incorporación de la juventud dirigente en las tareas de dirección y construcción del país. Por tanto, entidades de accionar peligroso en el contexto referencial de la infraestructura del poder nacional. Por tanto las universidades autónomas son inconvenientes al gobierno.

Y mire que o son. Los resultados electorales producidos a nivel de representación estudiantil en la Universidad Central de Venezuela, donde el sector oficialista no llego al 1,00 % de la votación alcanzada por las planchas de oposición, se corresponde con el mensaje que bulle desde todos los sectores de la población y que bien se hizo notar en el pasado proceso electoral nacional del 26S, en el que la oposición no solo logro hacerse de una importante cuota de diputados sino que, estos diputados, constituidos en comisiones, ya han ofrecido al país una visión de lo que acontece y haca donde va el ejercicio del gobierno, tomando como base para ello el proyecto de Ley de Presupuesto que habrá de ser ejecutado durante el ejercicio fiscal correspondiente el próximo año 201l cual es, a todas luces engañoso.  Para decirlo en otros términos,  existe correlación positiva entre el resultado de los eventos electorales del país y los que están ocurriendo en las universidades autónomas.

Ahora bien, esta situación, que permite dibujar un escenario altamente favorable a estas universidades, queda afectado cuando el modelo de comportamiento interno de alguna de ellas no alcanza resultados efectivos desde la perspectiva de sus logros. Si se analiza el Ranking Web de la Universidades en el Mundo, y se centra la atención en el caso venezolano, se aprecia que de las seis universidades autónomas venezolanas, cuatro, estas son: Universidad de Los Andes; Universidad Central de Venezuela; Universidad Simón Bolívar y Universidad de Carabobo, ocupan los primeros cuatro posicionamientos en el Ranking Nacional y con la Universidad del Zulia en sexta posición, se concluye que de los seis primeros posicionamientos, las universidades autónomas ocupan cinco puestos. Es de hacer notar que en este segmento aparece la Universidad de Los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora ocupando la quinta posición, mientras la Universidad de Oriente es reportada en el treceavo lugar de un total de veinticinco, donde la Universidad Santa maría aparece en esa última posición.

La cuestión de interés para mí en este caso es, que ha ocurrido para que la UDO aparezca en esa posición, desmejorando el posicionamiento que detentaba hace apenas unos pocos años. No me aventurare a realizar elucubraciones sin base cierta de sustentación, una tarea a que desde ya dedico tiempo para hacernos de una opinión basada en hechos y evidencias más que en suposiciones. Sin embargo, esta es una situación que convoca las voluntades políticas de la región sur oriental e insular para ocuparse de este asunto, particularmente de cara a la necesidad de recuperar posiciones en favor de la región donde esta se encuentra asentada, y para el mejor beneficio de sus habitantes.

Es evidente que la unidad de visión y esfuerzos nos convoca. Desde lo interno, para evaluar y revisar a profundidad el modelo operativo que le sirve de base, una cuestión que fue asomada como necesaria en las convocatorias por la transformación universitaria acordada durante la gestión del Dr. Mago como Rector y que no ha sido aun puesta en marcha como efectivamente ha debido ser. Ya en la oportunidad de los cincuenta años de la UDO, en el año 2008, propusimos a diferentes niveles, el que se realizara un encuentro que a lo largo del Año Jubilar y con participación de toda la comunidad y membresía interna, así como con la participación de entes y personalidades externas, nos permitiera la revisión institucional y organizacional que hoy replanteo. Se trata de encarar una revisión o evaluación interna de la UDO.

En el ámbito de la funcionalidad y su rol político ante la sociedad, debemos igualmente llamarnos a la unión de esfuerzos para avanzar en la dirección del cambio deseado y esperado para nuestra universidad. Desde esa perspectiva y ante el escenario cierto de un procesos electoral que a nivel rectoral bien puede disponer esta situación coyuntural, cabe plantearse la posibilidad e acometer transformaciones estructurales que, en el caso de la dirección político estratégica, bien pueden encaminar su direccionalidad en el complejo contexto de la Mesa de la Unidad Democrática, apostando a la retoma de su rol como ente al servicio de la Nación y sus habitantes.

Por tanto, propongo que el próximo proceso electoral para elegir las autoridades rectorales de la Universidad de Oriente, sea debatido en el seno y escenarios de la MUD donde obviamente, ha de estar presente la voz de UDO 70 como movimiento universitario de añeja data y persistencia en el seno de la UDO, y donde también han de hacer acto de presencia, otros movimientos y visiones políticas que dejen escuchar la suya, por cuanto de lo que ahora se trata, no es de mantener la hegemonía de un grupo al interior de la universidad, sino desarrollar un nuevo modelo de universidad, cuyo rol político y social así como su impacto económico y cultural calce en el nuevo contexto de país con el que soñamos los venezolanos desde hace más de una década, en el cual a universidad no puede correr el riesgo de quedar atrás.



Bismarck Ortiz Rondón

Ciudad Bolívar, 16 de noviembre de 2010

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