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Farmacéutico. Profesor Titular en la UDO. Consultor y Asesor de Empresas en el sector privado; organizaciones gubernamentales en el sector público y persinas naturales. Estudios de especialidad, maestria y doctorado. Gerencia de ciencia y tecnología; planificacion financiera; planificación de la educación superior; gerencia de organizaciones; gerencia política y gobernabilidad. Pensamiento complejo. Historia de Venezuela. Docente investigador de Postgrado. Trainer Coach. Locutor certificado por la UCV.

jueves, 27 de marzo de 2014

Las banderas del finado, rumbo al Cuartel de la Planicie



Por esa idea maniquea de suponer que basta un cambio de nombres para borrar el contenido y registro histórico de un órgano o ente de la vida pública venezolana y con ello hacerlo parte de la construcción socialista y revolucionaria que se adelanta desde el gobierno, el tradicional Cuartel de la Planicie pasó a detentar el eufónico nombre de Cuartel de la Montaña, lugar en el que se supone se encuentran los restos materiales de quien fuera el mentor del denominado socialismo del siglo XXI.
 
Entre otras cuestiones, el gobierno del finado se caracterizo por férreos controles en todos los ámbitos del hacer y el quehacer de lo público e incluso, con acercamientos y avances en cuanto a lo privado. Así las expropiaciones sobre bienes y servicios del aparato productivo se pusieron a la orden del día. El control de cambio y el manejo de la asignación de divisas como parte de un juego perverso cuyo objetivo final ha devenido en clavar garras sobre las espaldas de la cada vez más depauperada clase media. La presión psicológica sobre la sociedad con el único objeto de dividirla bajo el esquema de una inexistente lucha de clases. El desconocimiento de la globalización y la sociedad del conocimiento. La intención de una nueva división territorial conforme intereses determinados por la necesidad de ejercer estrictos controles sobre la sociedad a través de la formación de espacios comunales en los que se desconoce el poder originario e individual del pueblo, para traspasarlo al colectivo politizado, son muestras del proyecto que de bolivarianismo afincado en las tres raíces ha devenido en socialismo del siglo XXI pasando por unas cuantas denominaciones intermedias.
Pues bien, la construcción de la Venezuela socialista, adelantada mediante el uso masivo y atropellante de los medios de comunicación, particularmente los que se encuentran en correspondencia con lo que acertadamente Vargas Llosa ha bautizado como “La cultura del espectáculo” parece que ha comenzado a hacer aguas y quienes heredaron el “legado” del finado, se preparan para subir a La Planicie y depositar allí, tal vez dentro o´, al menos al lado del catafalco que acoge los restos mortales del finado, lo que fueran sus banderas de lucha para la instauración en Venezuela del Estado Comunal bajo le égida del Socialismo Ortodoxo Castro Comunista y Chavista.

Y, la afirmación que hacemos en el titulo de esta reflexión escrita viene a cuento porque la direccionalidad de nuevos tiempos, así parecieran indicarlo. Vale señalar que la ortodoxia revolucionaria no dará su “lengua” a torcer. En un acto de prestidigitación económica, el diputado Sanguino ha declarado, a propósito del nuevo valor del dólar sicad II, que en Venezuela no existe devaluación de la moneda, solo se trata del establecimiento de tres mercados de divisas. Es decir que en lugar del oficial y el paralelo ahora se dispone de tres mercados paralelos al dólar ya que, lo que existe son tres mercados para la comercialización de dicho  bien económico: El oficial, el sicad I y ahora el sicad II. Amén de que, para acceder a este último mercado es condición necesaria, disponer en Venezuela de una cuenta bancaria en dólares que no en bolívares, a los efectos de poder participar en las subastas de la divisa americana.

Por si eso fuera poco, el Presidente del Banco Central ha señalado la inconveniencia de alimentar con dinero fresco, a las empresas del Estado que solo arrojan perdidas y que, si a ver vamos por el resultado de estudios académicos realizados al efecto,  sería una gran parte del aparato productivo expropiado por el finado y puesto en las ineptas manos de un gobierno depredador, tanto como lo en su momento la peste de la langosta en los tiempos bíblicos. Y para completar el cuadro, el gobierno anuncia que accede a las condiciones de la oposición para asumir su participación en el dialogo político que las circunstancias que atraviesa la crítica situación del país imponen para poder superarlas ya que el gobierno, luce verdaderamente imposibilitado de hacerlo solo y no hay dinero, a no ser el de naturaleza inorgánica, para hacerlo como acostumbraba el finado, a los realazos.

Este lienzo de la realidad, que apenas ha puesto toda esa información sobre la mesa pública en menos de cuarenta y ocho horas, daríamos que tan solo en medio día, habla de posibilidades  para un nuevo esquema político en el que ni el gobierno ni la oposición pueden operar por si mismas y de manera única. La hora del dialogo político ha llegado y ambas partes no solo están obligadas por las circunstancias y las exigencias de la población que espera ver los anaqueles con la disposición de productos que quiera adquirir y no como parte de una oferta oficial que restringe el consumo en aras de ideales comunitarios y tribales como tal lo escriben en sus acertados estudios: Ana Teresa Torres en la “Herencia de la tribu” (Alfa 2009); Miguel Ángel Perera en “Venezuela ¿nación o tribu? La herencia de Chávez (UCV / Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico, 2012) y las entrevistas que hiciera David González a la historiadora Margarita López Maya publicadas bajo el titulo de “El Estado Descomunal” (Libros de El Nacional, 2013). Esa es hoy mi percepción, espero no equivocarme.

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