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Farmacéutico. Profesor Titular en la UDO. Consultor y Asesor de Empresas en el sector privado; organizaciones gubernamentales en el sector público y persinas naturales. Estudios de especialidad, maestria y doctorado. Gerencia de ciencia y tecnología; planificacion financiera; planificación de la educación superior; gerencia de organizaciones; gerencia política y gobernabilidad. Pensamiento complejo. Historia de Venezuela. Docente investigador de Postgrado. Coach con Certificación Internacional de CIC. Locutor certificado por la UCV.

martes, 1 de enero de 2013

Esto es lo único que me faltaba



Fuentes Elizabeth (2012). Esto es lo único que me faltaba. Varios cuentos de amor y adulterio. Bruguera. Caracas

Este es un libro que forma parte de la bibliografía de base para la preparación del taller “De virgen a bicha”, que espero dictar al menos una vez, durante el año 2013 en Ciudad Bolívar.

Prologado por su “hermana” Valentina Quintero bajo el subtítulo de “Hembrones, desnudos y combustión espontanea”, quien cuenta la decisión de ambas para consolidar los valores de la liberación femenina y asegurarse un futuro en el competitivo universo de la belleza femenina venezolana, cual fue “Seríamos unos hembrones a los 40, sin importar la edad que cada una tuviera, pues ese jamás fue un asunto a exponer en el matinée.” (p. 6)

Como mujer feliz a todo trance y en todo momento, tal lo refiere Valentina Quintero, “El ascenso a titular en su meteórica carrera académica en pos de la felicidad lo obtuvo Eli cuando se le quemó la casa. Puso el cuarto como sesión de santería en Sorte el 12 de octubre. Se había impuesto como trabajo de grado “La búsqueda del orgasmo múltiple como mecanismo de afirmación de la voluntad liberadora y gozona de las mujeres musulmanas”.” (p. 7).  "Mi marido es un cornudo" es una obra autobiográfica ya que se trata de "un episodio de su vida expuesto sin el menor pudor" (p. 8) y forma parte de lo que Quintero refiere como "documento público y notorio en su prolífica carrera académica de la felicidad objetiva. (p. 7, negritas propias).

Según Quintero, el libro que analizo, trata de “Un manual generoso para comprender que las mujeres somos unas desatadas, que cuando nos entregamos jamás medimos la altura del barranco y que el ridículo lo borramos tan pronto llegamos a “cierta edad”.  Para que terminen de entender que el contrato de Elizabeth con la felicidad es radical, concluyo con su tesis más reciente: “Nada científicamente hablando, puede demostrar que la realidad existe. Ningún Premio Nobel de química o física o lo que sea, ha podido asegurar que lo que vemos o vivimos es verdad. Lo que nos lleva a concluir que quizás lo que quisimos que no hubiese ocurrido nunca, realmente jamás ocurrió.” (pp. 8 – 9)

Traducido al lenguaje de la cotidianidad, esto último lo interpreto como que, la infelicidad no puede existir por cuanto los eventos que pudieran haberla sembrado en la vida de cada quien,  bien pueden no haber ocurrido. ¿Evasión o negación de la realidad?, es posible, pero sin lugar a dudas, es una expresión de base científica que resulta útil a la hora de aprehender que la felicidad radica y vive en cada uno de nosotros y que la alcanzamos a través de nuestra actitud ante la vida y los eventos que individualmente marcan nuestra existencia.

Luego la propia autora, dedica el libro a su madre de una manera muy particular, recordando los años en los que ella y su hermana estaban convertidas al socialismo y la redención del pueblo hasta que en su bunker de la liberación apareció una  cucaracha voladora que, luego de haber resultado muerta por las acciones de la madre, le llevo a indicarles si con ese valor irían a la guerrilla. Obviamente, una manifestación de la temerosa femineidad cuando de alimañas menores se trata, lo cual obviamente no incluye al hombre.

Llevados de la mano en un recorrido de unas ciento treinta páginas en catorce cuentos o narraciones breves, el texto de Fuentes nos en el mundo del amor desde la perspectiva del género de las aventuras, que el amor, cualquiera sea su naturaleza siempre es tal. A mi modo de ver, hay dos referentes autobiográficos en “Loca por un ratico” y “Nadie como Jack”, este último, centro de atención que al contemporanizarnos en su contenido mueve importantes reflexiones de la vida universitaria y la búsqueda juvenil de la redención del mundo.
El primero muestra la actitud femenina, preocupada por su atractivo y el pícaro manejo de situaciones de situaciones límites ante “El Hombre”, en una sucesión de picheos que terminan ponchando al más pintao con aquello del reciente corte de pelo. “Puntería”, que deviene en segundo relato, da  cuenta de la teoría del flechazo y amor a primera vista, el cual se da sin aviso previo, donde y cuando menos se espera. Trae a mi memoria todo el aparataje evolutivo darwiniano y el emparejamiento natural en procura del mejor ADN posible para la descendencia, a la par del inevitable enamoramiento cruzado en el que ellas se “derriten” por el hermano de su mejor amiga o lo contrario, aunque en ese caso particular, se tratase del hermano de su amigo. 

En ese relato reivindico lo relativo a las vivencias del aquí y el ahora en dos citas impecables: La primera del Carpe diem de Horacio en sus Odas I 11 8, (“Dum loquimur, fugerit invida aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.”)Mientras estamos hablando, he aquí que el tiempo, envidioso, se nos escapa: aprovecha el día de hoy, y no pongas de ninguna manera tu fe ni tu esperanza en el día de mañana” y esta otra de Walt Whitman en su poema “No te detengas”: “Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante… No permitas que la  vida te pase a ti sin que tú la vivas.” (p. 27) y que les invito a leer ambas in extenso, como mensaje central del libro de Elizabeth Fuentes (2012), al final de esta nota.

Avanzando en el texto alcanzamos el tercer  cuento de amor, “It´s imposible”. Una narración en la que apreciamos una expresión conceptualmente elevada del arte de la cacería masculina tras el género opuesto. Refleja mucho de la mujer de hoy en la pregunta directa: “- Y a ti te encanta adornar las cosas para llegar siempre a lo mismo. Me caes a cobas con las ardillas y la literatura pero lo único que quieres es acostarte conmigo. ¿Me lo vas a negar? – Para nada: claro que me quiero acostar contigo. - ¿Ah sí? Pues entonces vamos a salir de eso ya. Pide la cuenta…” (p. 33). Una mujer que tampoco se anda por las ramas a la hora del té.

Pero, una idea que me parece sustantiva es el correspondiente a la “virgen mental”. Esta idea no la concibo desde lo femenino en el sentido que Eli lo ubica. En mi opinión, la virginidad mental, tal la concibo, ha de alojarse en la estructura cognitiva del hombre de manera que, cuando este acude al encuentro amatorio con la hembra, ha de hacerlo prevalido de que ella es virgen a todo trance y tratarla como tal para amarla intensamente. De esa manera asumo el concepto. Guiar a la hembra y dejarse llevar al unísono en una sinfonía que no tiene final, solo silencios[1]

Cruzamos el primer tercio del libro con la pieza “Tan decente el escritor” y aterrizamos en “Nadie como Jack” entre las páginas 45 y 57. No es el texto más largo pero si, a mi modo de ver, autobiográfico ó por lo menos con mucho de lo vivido por la autora. Más que una historia de amor, suena a historia de un enamoramiento y tiene una base circunstancial que vivimos muchos de quienes acudimos a la Universidad Central  de Venezuela para recibir nuestro entrenamiento profesional en un momento signado por la búsqueda y el planteamiento de las acciones que llevarían a la redención del pueblo venezolano y de la humanidad toda. El trabajo revolucionario de campo muy a tono con lo que se pretende sea la formación de los jóvenes que acuden a las universidades e institutos bendecidos por el oficialismo, que terminan formando ó más bien deformando la praxis operativa de algunas actividades profesionales.

La “cosedura de una historia” y las realidades objetivas, en su caso “azares objetivos, “el hilo mismo de la cosedura: un azar por aquí, otro por allá y lista toda una vida” (p. 49). Es un planteamiento contrario a lo que en el fondo y desde la profundidad de su pensamiento nos dice Elizabeth Fuentes con el ejemplo de su vida, su inteligencia y sus dos publicaciones: Algo así como que cada quien construye su propia vida y es responsable por a ello solo ante una persona, ante sí misma. Ese es el trasfondo por donde la muy conocida “Eli” envía su verdadero mensaje a todos, aunque particularmente a la mujer, en la vida estamos para ser felices, aunque en materia de amores recibamos algunas sorpresas. Por esa razón considera que no solo hay que estar en disposición de recibirlas sino, hasta de ser parte activa de otras tantas en las que terminamos siendo protagonistas.

Aquello de “una manía clase media, que si persistía se podía convertir en práctica reaccionaria” (p. 45), me sonó a discurso conocido desde  mis inicios en la política universitaria, cuando recién iniciaba mi primer año en la Facultad de Farmacia, por allá en el segundo lustro de los sesenta. Marta Harnecker, “Los conceptos elementales del materialismo histórico”, y la obligatoriedad de su lectura y análisis, así como de otros de sus textos en tanto base de nuestra formación marxista, en el caso de quienes nos decíamos abanderados del cambio y la transformación revolucionarias además de terminar enamorados, como en mi caso, de una estudiante de comunicación social a quien no pocas veces acompañe introduciéndome en las  clases de la Dra. Cuenca.

“Como mucho” refleja una realidad hombruna que se verifica diariamente en una expresión femenina de la cotidianidad masculina: “Los hombres son básicos y elementales”. No deja de ser cierta y en lo personal lo asumo, quien puede con o contra la “inteligencia” a la vez que las labores de inteligencia de una bien asentada y avisada “cuaima”. Quien busca, trátese de la cuaima o el básico, encuentra. Y si se busca y se encuentra no queda de otra que proceder como en efecto lo hace Eloisa que, como bien lo ejecuta toda mujer que se precie de tal, dicen de que color es el burro porque tienen los pelos en la mano. Luego, en “Nada personal” se adentra en una temática vigente hoy en toda literatura que se respete y respete las circunstancias y hechos de la realidad actual, el uso de las modernas tecnologías de la información y la comunicación, en el caso concreto de este relato, léase celular y más específicamente el bebe, el Black Berry. Añade un nuevo verbo a nuestro léxico: “pinear”. Parte del avance y transformación de la cultura ante los adelantos de ciencia, la tecnología y la innovación. Amor y adulterio virtual.

Luego de estos primero siete cuentos que de alguna forma he señalado, quedan aún otros siete. Obvio, no los referiré para dejar en Uds. el deseo de averiguar por cuenta propia de que trata cada uno. Por eso los invito a adquirir y leer el libro de Elizabeth Fuentes. Vale la pena y no se arrepentirán. Desde ya, la he ubicado, luego de esta segunda obra suya, en el contexto de mis escritores favoritos al lado de Francisco Suniaga, fenómeno de las letras venezolanas actuales y Eduardo Sánchez Rúgeles, otro genio de las letras nacionales de esta época, obvio está, cada quien en su género.

Este texto de Elizabeth Fuentes me ha llevado al registro de mis recuerdos y revisar las notas que tengo acerca de un texto de estructura similar, que no me he atrevido a hacer público y que he titulado “Diez cuentos eróticos y una canción de amor”. Surgió en mí, luego de haber leído y experimentar el deleite de este género literario en la obra de Rubén Monasterios,  “El encanto de la mujer madura y otros relatos obscenos” (1987, Línea. Editores. España). Parte de mi “cosedura” con el libro de Fuentes viene de allí.

No creo que haya dudas en cuanto a la forma como me identifico con la obra de Elizabteh Fuentes y su ejemplo de una vida apasionada con, en y más allá del amor erótico y personal. También se trata de la pasión por todo cuanto hace, porque esa es la vida, estar en el presente y estar por encima de la existencia. Para mí no puede ser de otra manera. No en balde mi blog se identifica bajo las coordenadas de “En el aquí y el ahora”, lo que deviene de una traducción de Carte diem en cuanto a la necesidad de vivir el presente, más allá del momento.

Es un libro que se puede leer e interpretar desde el manejo del lado femenino como ha sido escrito, pero también desde lo masculino. Es toda una obra Yin-Yan. Imagino a Elizabeth Fuentes, no en un monologo basado en estos textos, sino en un dialogo. La veo actuando su propio guión al lado de una actriz como Elba Escobar quien es la estrella de su obra anterior: “Mi marido es un cornudo”, que tuvimos ocasión de leer en directo, en cuanto al libro original y luego, disfrutar en la interpretación de la Escobar.

Cada libro es percibido desde los intereses de cada lector. Del momento en el que es leído y la situación particular en la que el lector pueda encontrarse. Al margen de estas condiciones, el libro de Elizabeth Fuentes nos brinda la oportunidad de disfrutar una buena lectura, distraernos y reírnos un rato a la vez que reflexionar sobre nuestra condición de hombres y mujeres con respecto a un tema fundamental, el amor, aliñado con sus cuentos de adulterio. En mi modesta opinión, pero mi opinión al fin de cuentas, un libro que me ha gustado mucho, tanto como el anterior de la misma autora. Lo recomiendo.

He aquí los dos textos ofrecidos, citados por la autora en uno de sus relatos:

No te detengas (Walt Whitman)

...Carpe Diem! Aprovecha el día
no dejes que termine si haber crecido un poco,
sin haber sido un poco más feliz,
sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie
te quite el derecho de
expresarte que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida
algo extraordinario...

No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía
sí pueden cambiar el mundo...

Somos seres, humanos, llenos de pasión.
La vida es desierto y también es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en
protagonistas de nuestra propia historia...
Pero no dejes nunca de soñar,
porque sólo a través de los sueños
puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor error, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes...
No abandones tus creencias. Todos necesitamos
aceptación, pero no podemos remar en
contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en infierno.

Disfruta el pánico que provoca tener
la vida por delante...
Vívela intensamente, sin mediocridades.
Piensa que en ti está el futuro y en
enfrentar tu tarea con orgullo, impulso
y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte...
No permitas que la vida
te pase por encima
sin que la vivas...

Carpe diem (Horacio, Odas, I, 11, 8)

“Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi, quem tibi
fienm di dederint, Leuconoe, nec Babilonios
temptaris numeros. Ut melius quicquid erit pati!
Seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam,
quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare
Tyrrenum, sapias, vina liques et spatio brevi
spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit invida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.”

No busques el final que a ti o a mí nos tienen reservado los dioses (que por otra parte es sacrilegio saberlo), oh Leuconoé, y no te dediques a investigar los cálculos de los astrólogos babilonios. ¡Vale más sufrir lo que sea! Puede ser que Júpiter te conceda varios inviernos, o puede ser que éste, que ahora golpea al mar Tirreno contra las rocas de los acantilados, sea el último; pero tú has de ser sabia, y, mientras, filtra el vino y olvídate del breve tiempo que queda amparándote en la larga esperanza. Mientras estamos hablando, he aquí que el tiempo, envidioso, se nos escapa: aprovecha el día de hoy, y no pongas de ninguna manera tu fe ni tu esperanza en el día de mañana.


[1] Un texto en el que se puede analizar y ampliar esta información corresponde a Diego Armario López (2007) La segunda virginidad. El poder sexual de la mujer madura. Almuzara. Cordoba. España.

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